¿Por qué socialismo?

Albert Einstein

Artículo publicado originalmente en
Monthly Review, New York, mayo 1949.
 

¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.

Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado período civilizado de la historia humana —como es bien sabido— ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social. Sigue leyendo

Entrevistas: Por una pedagogía de la pregunta

 

12/10/10

 – La Ventana (Habana) –

Entrevista realizada por Esther Pérez y Fernando Martínez Heredia a
Paulo Freire en 1987, en La Habana: «la tolerancia es una virtud no
solamente espiritual, sino también revolucionaria, que significa la
capacidad de convivir con el diferente para luchar contra el
antagónico. Esto es la tolerancia»

por Esther Pérez y Fernando Martínez Heredia

Paulo Freire nació en 1921. O, como él mismo dice, “poco después del
triunfo de la Revolución de Octubre”. Joven aún, pero casado ya con
Elza, su compañera a lo largo de 40 años, comenzó a dirigir el Sector
de Educación del Servicio Social de la industria en Recife. De su
experiencia en esa institución a dicho Freire: “Me fui espantado y
tratando de comprender la razón de ser del espanto […] aprendiendo,
de un lado, a dialogar con la clase trabajadora, y de otro, a
comprender su estructura de pensamiento, su lenguaje, a entender lo
que yo llamaría la terrible maldad del sistema capitalista”. Allí, sin
llamarla aún así, comenzó a hacer y a pensar la educación popular.

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LA ALTERNATIVA SIGUE SIENDO LA EDUCACIÓN POPULAR

José Enrique González Ruiz.

 

Tener no es signo de malvado
y no tener tampoco es prueba
de que acompañe la virtud.
Pero el que nace bien parado,
en procurarse lo que anhela
no tiene que invertir salud.
“Canción de Navidad”. Silvio Rodríguez.
 

¿Es populista la educación popular?

Sería iluso negar que durante los últimos veinticinco años el pensamiento neoliberal gozó de prestigio, sobre todo en los medios masivos de información. La derrota temporal de los experimentos de organización social alternativos al capitalismo, puso a la defensiva a las teorías que se basan en la participación de los gobernados en el diseño y aplicación de decisiones políticas. Entre los planteamientos que entraron en crisis está el de la educación popular.

En efecto, quienes pugnaron por la reconversión educativa (disfrazada de “revolución”), a instancias de los bancos educadores, o sea del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre los más destacados, culparon de todo tipo de males a los esfuerzos por construir propuestas educativas diferentes a las oficiales. Todo lo relacionado con la democracia, la expansión del servicio educativo a toda la población y la participación de los actores en las determinaciones esenciales, fue denostado como “populismo”.

En todos los espacios de la sociedad donde se habían puesto en práctica experimentos innovadores, que buscaban la conformación de modelos educacionales que respondieran a las demandas de los sectores mayoritarios de la población, se entró en receso a partir de la década de los ochenta del siglo XX. El campo se dejó libre al pensamiento conservador, que registró importantes avances.

Lo esencial fue que se creó un sentimiento de culpa en la conciencia de los actores del proceso educativo. Los diagnósticos oficiales dictaminaban que todo estaba mal y que los responsables eran nada menos que los maestros y los alumnos, por negarse a admitir los cambios de la globalización neoliberal. Evaluador dixit fue como dictado divino. No tenía sentido cuestionar la urgencia de transformaciones, aunque no se sabía de qué se trataba en concreto. Fue así como dio inicio la era neoliberal, que ciertamente modificó de raíz todo lo relacionado con el quehacer educativo.

Vimos al finalizar el siglo pasado la frenética producción de ideología tendiente a demostrar la caducidad de las ideas educacionales de antaño, y la bondad de los postulados neoliberales. Se prestigiaron ideas como la privatización, la desregulación, la evaluación externa, la paulatina desaparición de las jubilaciones y pensiones, el desmembramiento de los contratos colectivos de trabajo, la neutralización de los sindicatos, la reforma de los planes de estudios para ajustarlos a las necesidades del capital, la intervención del gobierno en el manejo de los presupuestos de las Instituciones educativas superiores, la virtual anulación de la autonomía universitaria, la aparición del financiamiento por programas específicos para controlar la tarea de los docentes e investigadores, la desaparición de figuras como el ayudante de profesor o de investigador y el técnico académico, la reducción de la matrícula estudiantil con el consecuente aminoramiento de las instituciones públicas, la entrega de recursos públicos a las escuelas y fundaciones privadas, e incluso la confusión entre lo privado y lo público.

En los medios informativos, sobre todo en la televisión, se propaló que las ideas básicas de la educación popular son “populistas”. No se considera válido pelear por subsidios para las escuelas públicas, pero sí “rescatar” a los banqueros y a los industriales del azúcar en quiebra. Sigue leyendo

Educación y lucha de clases

Aníbal Ponce:

 

Frente a estas dos concepciones de contenidos tan opuestos, que podríamos encarnar en los nombres de Gentile y Lunatcharsky, vimos en la clase anterior que otra corriente de la nueva educación se esforzaba en tomar una actitud intermediaria. Entre el fascismo de la burguesía y el socialismo del proletariado, aspiraba a crear una educación que no tuviera que ver ni con uno ni con otro. ¿A qué clase social interpreta esa corriente? Es lo último que nos falta investigar. Cuando se escucha a los teóricos de la burguesía no puede haber muchas dudas respecto a lo que quieren; no las hay, y mucho menos, en las francas palabras del proletariado. Pero al ponernos en contacto con estos nuevos teóricos, cuyo nombre representativo podría ser lo mismo Spranger que Wyneken, todo se vuelve indeciso, confuso, vacilante. Se tiene por momentos la impresión de que sospechan algo de lo que en el mundo está ocurriendo, pero que prefieren mejor no saberlo del todo. O para decirlo en el lenguaje de un lector de la Revista de Occidente, aquellos teóricos perescrutan el drama de parturición que presenciamos sin haber logrado todavía su propia Weltanschaung… Desarraigados de un sistema de convicciones, no están todavía instalados en otro. Se sienten por lo mismo como seres sin quicio y se forman sobre todo lo que observan, opiniones que bizquean. Saben, por ejemplo, que la historia cambia y que las sociedades se transforman, pero como les asusta admitir la lucha entre las clases se contentan a la sumo con la lucha entre las generaciones. Saben también que las religiones son formas subalternas hace rato superadas, pero como no se animan a conducir hasta el fin su pensamiento, se detienen en una religiosidad sin religión, que es como decir una humedad sin agua. Ambigua situación que los obliga a reconocer en el Universo la existencia de un irracional, de una finalidad o de un elan que es a la postre otras tantas maneras de volver aceptar un Dios de barbas blancas. Como no saben ni se atreven a dar respuesta franca a ninguna de las grandes cuestiones más urgentes, aseguran que la problematicidad está en el centro de todo lo que existe, y que la filosofía, después de haberse fatigado en los grandes sistemas, debe abrazarse ahora a las aporías. Sigue leyendo

Anton Makarenko

 Anton Makarenko
(1888-1939)

Este pedagogo soviético nació el 1 (día 13 del nuevo calendario) de marzo de 1888 en la ciudad de Bielopolie de la provincia de Jarkov, en aquellos años capital de Ucrania. Su padre Semión Grigorievich era un obrero pintor. Antes de pasar a vivir a Bielopolie trabajó en Kriukov, donde contrajo matrimonio con Tatiana Mijailovna Dergachova, hija de un soldado que había servido 25 años en el ejército zarista.

A diferencia de su esposo, un tanto reservado y poco comunicativo, su madre era una mujer optimista y alegre. Magnífica narradora, con un gran sentido del humor, mantenía en la familia la atmósfera de optimismo vital, que Makarenko llama con tanto acierto en sus libros tono mayor.

Era el segundo hijo en la familia, un niño muy débil y enfermizo, aunque se desarrollaba normalmente. A los cinco años ya sabía leer, y comenzó a leer mucho y con avidez, porque ya en aquellos años se manifestaron en él un carácter observador poco común, el deseo de calar hasta las causas originarias de cada fenómeno. Sigue leyendo

Persiste deterioro educativo: OCDE

El Universal 7-12-2010, México

Persiste deterioro educativo: OCDE

En una década de mediciones, la enseñanza nacional ha presentado leve mejoría en matemáticas y lectura y un retroceso en ciencias. Matemáticas es la única asignatura en donde hay un constante crecimiento desde 2000; el desempeño de los jóvenes de 15 años subió 32 puntos

 

SIN AVANCES. Al dar a conocer los primeros resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) 2009, México ocupó el lugar 48 de entre 65 naciones (Foto: Rainer Jensen/EFE )

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Sólo mejorando la educación del pueblo se impulsará el desarrollo, afirma Evo Morales

  • Choque entre cocaleros y la policía deja 27 uniformados heridos y 13 personas detenidas
  • Sólo mejorando la educación del pueblo se impulsará el desarrollo, afirma Evo Morales
  • Firma anteproyecto de ley para poner en marcha una revolución de la enseñanza en Bolivia

Imagen de archivo del mandatario boliviano durante una ceremonia en el palacio presidencial en La PazFoto Reuters

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