Entrevistas: Por una pedagogía de la pregunta

 

12/10/10

 – La Ventana (Habana) –

Entrevista realizada por Esther Pérez y Fernando Martínez Heredia a
Paulo Freire en 1987, en La Habana: «la tolerancia es una virtud no
solamente espiritual, sino también revolucionaria, que significa la
capacidad de convivir con el diferente para luchar contra el
antagónico. Esto es la tolerancia»

por Esther Pérez y Fernando Martínez Heredia

Paulo Freire nació en 1921. O, como él mismo dice, “poco después del
triunfo de la Revolución de Octubre”. Joven aún, pero casado ya con
Elza, su compañera a lo largo de 40 años, comenzó a dirigir el Sector
de Educación del Servicio Social de la industria en Recife. De su
experiencia en esa institución a dicho Freire: “Me fui espantado y
tratando de comprender la razón de ser del espanto […] aprendiendo,
de un lado, a dialogar con la clase trabajadora, y de otro, a
comprender su estructura de pensamiento, su lenguaje, a entender lo
que yo llamaría la terrible maldad del sistema capitalista”. Allí, sin
llamarla aún así, comenzó a hacer y a pensar la educación popular.

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Anton Makarenko

 Anton Makarenko
(1888-1939)

Este pedagogo soviético nació el 1 (día 13 del nuevo calendario) de marzo de 1888 en la ciudad de Bielopolie de la provincia de Jarkov, en aquellos años capital de Ucrania. Su padre Semión Grigorievich era un obrero pintor. Antes de pasar a vivir a Bielopolie trabajó en Kriukov, donde contrajo matrimonio con Tatiana Mijailovna Dergachova, hija de un soldado que había servido 25 años en el ejército zarista.

A diferencia de su esposo, un tanto reservado y poco comunicativo, su madre era una mujer optimista y alegre. Magnífica narradora, con un gran sentido del humor, mantenía en la familia la atmósfera de optimismo vital, que Makarenko llama con tanto acierto en sus libros tono mayor.

Era el segundo hijo en la familia, un niño muy débil y enfermizo, aunque se desarrollaba normalmente. A los cinco años ya sabía leer, y comenzó a leer mucho y con avidez, porque ya en aquellos años se manifestaron en él un carácter observador poco común, el deseo de calar hasta las causas originarias de cada fenómeno. Sigue leyendo