EL MARXISMO CRÍTICO PARA EL SIGLO XXI

Sábado 3 de abril de 2011. 

 

DR. CAMILO VALQUI CACHIINTRODUCCIÓN NECESARIA  

 

Agradezco al Dr. Hassan Dalband y a los (as) alumnos (as) de la Maestría en Derechos Humanos de la UACM, por haberme invitado a desarrollar algunos temas y problemas del marxismo crítico  para el Siglo XXI.  

Los felicito por haber abrir este espacio científico-humanístico al pensamiento universal y en particular al complejo pensamiento de Carlos Marx, extrañado de algunas universidades e instituciones de Educación del mundo por la burocracia académica y política a través de reformas educativas de mercado, sin más fundamento que la ignorancia, los prejuicios, la mediocridad y el espíritu aldeano, que ha logrado forjar la colonialidad imperial en el terreno de la conciencia y el pensamiento, particularmente en América Latina y El Caribe.

También los felicito, por la orientación Inter. y multidisciplinaria de sus trabajos de investigación y por el pensar críticamente los principales paradigmas filosóficos, epistemológicos y metodológicos contemporáneos, así como la propia realidad del Siglo XXI.

Es tan esencial esta tarea, para enfrentar la otra tarea: pensar y construir la investigación científica y específicamente la tesis profesional.

Por ello, en primer lugar, me permito establecer las siguientes premisas en torno al pensamiento de Carlos Marx:

1. La complejidad de la obra de Marx y Engels, no siempre fue entendida y desarrollada por sus seguidores y las corrientes marxistas que lo reivindicaron en el siglo XX, tanto en lo teórico como en su implementación a través de las experiencias socialistas, particularmente la soviética. Estas rupturas epistémicas dieron pie a un conjunto de perversiones, simplificaciones y vulgarizaciones del marxismo clásico, que terminaron por empobrecerlo, mellar su carácter crítico y enajenarlo de la dialéctica real, como se puso de manifiesto en el colapso soviético,

2. Por lo mismo, es fundamental no confundir el pensamiento de los clásicos Marx y Engels, con el marxismo de sus continuadores,

3. La crisis del marxismo registrada en el curso del siglo XX, amerita un examen histórico y lógico para desmitificar el supuesto fin del marxismo, de la revolución y del comunismo,

4. La comprensión y desarrollo del pensamiento marxista si bien es un proceso teórico crítico y dialéctico, es a la vez un proceso inseparable de la lucha de clases y de una praxis revolucionaria, orientada a la negación radical del orden capitalista, y

5. Tras el derrumbe del socialismo soviético, es insoslayable la tarea de valorar históricamente la primera experiencia socialista mundial que permeó profundamente la vida de la humanidad por espacio de 70 años y examinar los nuevos problemas y desafíos que enfrenta la obra de Marx y el marxismo en el siglo XXI.

En segundo lugar, el análisis de las tesis fundamentales de la obra de Carlos Marx, se hará a través del estudio y debate de temáticas centrales agrupadas en tres unidades, que versan sobre cuestiones filosóficas, epistemológicas y metodológicas necesarias para dar cuenta de las actuales condiciones histórico-concretas y trascender el simple ejerció retórico y academicista. Conscientes de, la importancia científica y estratégica que tiene hoy, la monumental Obra de Carlos Marx y Federico Engels para descifrar y revolucionar el actual capitalismo transnacional, en crisis global, decadencia y tendencias imparables hacia la barbarie.

Esperamos un debate exhaustivo y crítico en torno de las tesis centrales que hoy se presenten.

Bajo esta lógica algunas ideas sobre:

 

LA ACTUALIDAD E IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DEL PENSAMIENTO Y OBRA DE CARLOS MARX EN EL SIGLO XXI

 

Los trabajadores y los pueblos del mundo en este XXI continúan sometidos al sistema de explotación y opresión del capitalismo transnacional, cuyas políticas de recolonización, depredación humana y natural, guerras sucias imperialistas no han cesado, por el contrario están a la orden del día, como se patentiza en las últimas guerras imperialistas contra Yugoslavia y Afganistán, y el genocidio perpetrado por Estados Unidos y sus socios contra los pueblos de Afganistán e Irak. Con la nueva guerra imperialista ha logrado apoderarse del petróleo y el gas de Irak y prepara condiciones para extender su conquista al Medio Oriente y parte de Asia, así como controlar los corredores geoestratégicos que le permitirían librar con ventaja virtuales guerras contra Rusia y China, y aún contra sus propios aliados. La agresión contra Irak ha intensificado la carrera armamentista mundial, ha inaugurado el nuevo capitulo colonialista del imperialismo estadounidense y también ha patentizado las sordas pugnas inter e intra imperialistas, que bien podría conducir al conflicto nuclear y al exterminio de la humanidad.

Tras la supuesta defensa de la libertad y la democracia en el mundo, Estados Unidos –potencia económica, militar y política en declive-, defiende e impones sus propios intereses geoestratégicos en pugna subterránea con las demás fracciones imperiales y avivando las contradicciones explosivas con los pueblos oprimidos del América Latina y El caribe, África y Asia.

De este modo, el imperialismo capitalista pretende ilusamente escapar de sus crisis cíclicas, contradicciones y limitaciones sistémicas que conlleva su racionalidad inhumana. .

La permanencia de estas premisas objetivas para revolucionar el capitalismo, descubiertas y teorizadas por Carlos Marx, patentizan la vigencia y actualidad de su pensamiento. El siglo XXI, está minado de revoluciones anticapitalistas, como en ninguna otra época la revolución socialista está a la orden del día.

Superando la crisis teórica, las secuelas del colapso soviético, la miseria teórica, los marxismo académicos, institucionales y reformistas, así como la fórmulas mecanicistas, neopositivistas y dogmáticas, es posible que el marxismo encienda la conciencia de los trabajadores y pueblos del mundo y haga realidad la XI Tesis de Marx sobre Feuerbach: Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.

En línea de pensamiento, para cualquier persona del mundo el marxismo significa contar con una poderosa herramienta teórico-metodoló gica para realizar una lectura crítica y científica, de la realidad en general y en particular del orden capitalista existente, tanto en México como en el mundo. La teoría y el método de Marx posibilitan descubrir a filosofía, epistemología, lógica, racionalidad y movimiento del capital, que producen y reproducen las diversas formas de explotación, dominación y enajenación que impone a las sociedades actuales.

Al mismo tiempo conocer el origen, leyes, contradicciones, tendencias, formas, crisis recurrentes, etapas y periodos del capitalismo transnacional, así como la naturaleza de la sociedad que ha fundado. La teoría marxista es esencial para el ejercicio de cualquier profesión, al proporcionar un complejo de herramientas teóricas, epistemológicas y metodológicas para la crítica de los problemas económicos, sociales, políticos, ecológicos, éticos, científico-tecnológicos, jurídicos y culturales que conforman la totalidad capitalista, a la vez que contribuye a dotar de una conciencia crítica para participar en los procesos de transformación social.

Sólo con una sólida formación humanística y científico-tecnológica, y por ende con un alto compromiso social, político y ético en los diversos escenarios de las actuales sociedades capitalistas, será posible el papel clave de los cientistas sociales en la solución de las complejas contradicciones sistémicas y los problemas económico-sociales del país y el mundo.

Contrariamente, si quienes pretenden generar conocimientos científicos no se liberaran de las grotescas y sutiles formas de enajenación ideológica, política y moral que impone la cotidiana lógica despótica de la plusvalía, ingresarán al mercado de trabajo como mercancías ilustradas fácilmente desechables, incapaces de asumir su propia existencia y por ende alcanzar su plena liberación. Consecuentemente se someterán a las leyes ciegas del mercado y con ello se enajenarán de la historia y de sus pueblos, con ello habrán renunciado a su futuro, no serán capaces de construir su propio destino.

 

EN ESTA PERSPECTIVA SE FORMULAN LAS SIGUIENTES TESIS:

 

 

1. El marxismo, en conocida definición de Lenin, es “el sistema de ideas y la doctrina de Carlos Marx” (Lenin. “Carlos Marx”, en Obras Escogidas en tres tomos, t. I, p. 28). El referente de su fundador resulta aquí esencial al concepto. No se trata de establecer autoridades cuyas palabras se conviertan en ley de sólo pronunciarlas. De lo que se trata es de reconocer en el pensamiento de Marx los principios fundamentales que hacen posible la construcción del aparato teórico capaz de orientar al pensamiento social en la amplia gama de problemas que enfrenta la sociedad.

2. El pensamiento de Marx –y el de Engels, con el que está muy identificado- contiene la lógica de la totalidad social capitalista.

3. Esto no excluye la consideración dentro del concepto de “marxismo” de otras contribuciones que se han hecho en el espíritu de Marx. Por esto, puede definirse al marxismo como el conjunto de escuelas, tendencias y corrientes teóricas que tienen su origen en la teoría de Marx y Engels, y son consecuentes en lo fundamental con su espíritu. Integran el marxismo las ideas de pensadores, concepciones políticas y movimientos que reivindican el socialismo originario, las sociedades que asumen consecuentemente el legado de Marx y Engels, así como los sistemas económicos, sociales y políticos que hoy asumen este paradigma.

 

 

EJES FUNDAMENTALES DEL PENSAMIENTO DE CARLOS MARX

 

 

1. La concepción materialista de la historia y de la totalidad social,

2. La comprensión dialéctica del mundo,

3. La crítica de la economía capitalista,

4. La teoría de la enajenación,

5. El proyecto comunista para la superación radical del capitalismo y alcanzar la emancipación y la recuperación humana, y

6. El carácter eminentemente práctico -revolucionario del proyecto comunista en todos los planos de la vida social. Estos corpora teóricos son las premisas fundamentales del desarrollo marxista en las diversas direcciones de las ciencias naturales, sociales y humanas, en particular en la filosofía, epistemología, metodología, economía, política, sociología, educación, derecho, ecología, ética, estética, en la cultura y en los proyectos socialistas alternativos al capitalismo en el siglo XXI.

Carlos Marx y Federico Engels, elaboraron la concepción materialista de la historia, que en síntesis consiste en: “exponer el proceso real de la producción, partiendo para ello de la producción material de la vida inmediata, y en concebir la forma de intercambio correspondiente a este modo de producción y engendrada por él, es decir, la sociedad civil en sus diferentes fases como el fundamento de toda la historia, presentándola en su acción en cuanto Estado y explicando a base de él todos los diversos productos teóricos y formas de la conciencia, la religión, la filosofía, la moral, etc., así como estudiando a partir de esas premisas su proceso de nacimiento, lo que, naturalmente, permitirá exponer las cosas en su totalidad(y también, por ello mismo, la interdependencia entre estos diversos aspectos).”(C. Marx – F. Engels. Obras Escogidas en tres tomos, t. I, p. 39).

El marxismo clásico siempre ha rechazado la pretensión de cualquier forma de conciencia de fundarse en si misma, independientemente del terreno histórico real. Toda forma de conciencia nace y se desarrolla en el proceso real de producción.

Sin embargo esto no significa que Marx y Engels hayan anulado o subestimado el papel y la importancia de las diversas formas de conciencia social respecto a la base real de la historia. Pues, ellos se limitaron sólo a explicar el fundamento y la génesis de las mismas, y lo hicieron de un modo científico.

Marx y Engels siempre dejaron claro la importancia y el papel decisivos de la conciencia social y la relación dialéctica entre ésta y la base real. Por eso, las deformaciones de la concepción materialista y el reduccionismo que sufrió esta teoría en manos de marxistas y corrientes que se reivindicaron seguidores de Marx no les son imputables a los creadores de la concepción materialista de la historia.

Todas las concepciones históricas anteriores a la concepción materialista de la historia (incluida la idealista), hicieron caso omiso de la base real de la historia, o la consideraron simplemente como algo accesorio, que poco o nada tenía que ver con el desarrollo de la historia. De esta manera las susodichas concepciones sólo pudieron ver en la historia los grandes actos políticos y las acciones del Estado, las luchas religiosas y las batallas teóricas en general, y se vieron (y se ven) obligadas a compartir en cada época histórica las ilusiones de la época vigente.

La concepción materialista a diferencia de todas estas concepciones y también de las actuales concepciones postmodernas se mantiene siempre sobre el terreno histórico real. No explica la práctica partiendo de la idea, sino explica las formaciones ideológicas sobre la base de la práctica material. Consecuentemente, comprende el actual orden de cosas y los problemas, en primer lugar a partir de esta base real. Es decir, explica la existencia del Estado, de las clases y lucha de clases, de las diversas formas de conciencia social, de las crisis, de las diferentes expresiones de enajenación, explotación y dominación que padecen los hombres, así como la degradación ecológica sobre la base de la elucidación de la dialéctica de esta base real. Y por lo mismo llega, a la conclusión de que todas las formas y todos los productos de la conciencia social no pueden ser destruidos por obra de la crítica espiritual, sólo pueden disolverse por la transformación práctica de las relaciones sociales reales, es decir con el cambio revolucionario de la base real. Este es, el método científico que propone la concepción materialista de la historia para resolver las contradicciones sociales a fin de construir una comunidad de hombres libres.

En este sentido, los clásicos del marxismo al exponer su alternativa al sistema capitalista actual plantean: “Para nosotros el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual”.

Por todo esto, no es casual que desde la aparición del Manifiesto del Partido comunista (1848) elaborado por Marx y Engels – primer fundamento científico marxista para la superación de la sociedad capitalista- el marxismo y la cuestión del reemplazo del orden social capitalista por el socialismo marxista, no sólo hayan ocupado el centro de las grandes confrontaciones ideológicas, políticas, teóricas y prácticas de los últimos 161 años, sino también hayan estado imbricados a las luchas más encarnizadas entre el capital y el trabajo, en el siglo XX. Hoy, ya en el siglo XXI, todo hace prever que estas confrontaciones serán aún más violentas, pues el actual orden de cosas ha configurado una peligrosa lógica de barbarie contra la humanidad.

A propósito de esta confrontación, Lenin escribía: Con la Doctrina de Marx acaece hoy lo que ha ocurrido repetidas veces en la historia con las Doctrinas de los pensadores revolucionarios y de los líderes de las clases oprimidas en su lucha por la emancipación. En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les sometían a constantes persecuciones, acogían sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso y las campañas mas desenfrenadas de mentiras. Después de muertos procedían a convertirlos en iconos ofensivos y canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de cierta aureola de gloria para “consolar” y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de sus doctrinas revolucionarias, mellando el filo revolucionario de estas y envileciéndolas.

Tras el derrumbe del socialismo soviético en Europa Centro-oriental, la desintegración de la Unión Soviética y por ende el fin de la primera experiencia socialista en el mundo, la confrontación entre el capital y el trabajo se ha intensificado en el mundo y en todos los frentes del pensamiento y la práctica.

Las derrotas temporales de gran número de procesos revolucionarios, la pérdida gradual de importantes conquistas de los trabajadores, la emergencia de paradigmas postmodernos y la dictadura del pensamiento único, expresan objetivamente la actual correlación de fuerzas en el mundo a favor del capital. En esta perspectiva, el mayor usufructuario del derrumbe soviético ha sido el capital transnacional. Tanto fue el triunfalismo burgués que por boca de Francis Fukuyama, llegó a proclamar “el fin de la historia” y la eternidad de la racionalidad y el modo de vida capitalistas.

No obstante, las crisis estructural mundial que hoy padece el capital transnacional, las depredaciones humanas y naturales que continúa perpetrando y el estruendoso fracaso general de su proyecto neoliberal en particular en países recolonizados de América latina y El caribe, están creando otra vez las nuevas condiciones de las revoluciones del siglo XXI. Un análisis objetivo de la dialéctica económica, social y política mundial nos permite descubrir que la tierra está minada de revolución tanto en la metrópolis como en las regiones recolonizadas del mundo. Esta compleja situación explosiva mundial sólo confirma las previsiones más profundas de Marx y Engels: El capitalismo se ha universalizado (globalizado) , pero también la revolución.

Esta es la tendencia dialéctica definida aún más después de la primera colonial estadounidense contra el pueblo de Irak., perpetrada en el siglo XXI.

Por lo mismo, convendrá llevar a cabo una valoración lógica e histórica del marxismo y del derrumbe del socialismo soviético. Es evidente que el derrumbe del socialismo soviético afectó a la teoría de Marx, agregando a su prolongada crisis, grandes problemas teóricos aún pendientes de solución.

Esto, explica en parte la virulenta reacción en las filas del capitalismo ante el fracaso soviético, pretendiendo sepultar para “siempre” la teoría de Marx, declarándola caduca y difunta.

Asimismo, la deserción y desbande de muchos “marxistas” ante el fracaso de la experiencia soviética, presas del pesimismo, escepticismo, y la abierta abjuración.

Ante esta coyuntura adversa para el marxismo y con mayor razón en el siglo XXI, es necesaria una profunda reflexión global en torno a todas estas cuestiones, pero de cara a los problemas concretos del mundo, a las grandes metamorfosis del capitalismo transnacional, a las transformaciones científicas, filosóficas y tecnológicas y a las agudas luchas de clases y sociales que caracterizan al presente siglo, con el objetivo estratégico de reconstruir, renovar y recrear el marxismo crítico y revolucionario.

Para llevar a cabo esta tarea es importante no olvidar que el socialismo marxista es una alternativa contraria al socialismo soviético, éste es la negación del primero.

El socialismo marxista para Marx y Engels expresó (y expresa) la histórica relación entre la teoría de Marx y el socialismo, como aspiración hacia una comunidad de hombres libres.

La teoría de Marx fundamenta y da la conciencia de la posibilidad y de las condiciones –objetivas y subjetivas- necesarias para realizar el socialismo. En esta medida, la teoría de Marx adquiere una fuerza práctica en la transformació n del sistema capitalista hacia el socialismo.

El socialismo marxista asimismo, tiene una clara posición de clase al definir su identidad a partir de los intereses del proletariado, la clase más radical, negada también radicalmente por el régimen capitalista. El carácter proletario del socialismo marxista se desprende de la recia crítica de Marx al capitalismo, suficientemente desarrollada en El Capital, su obra maestra.

Esta tesis, no se contrapone a la importancia estratégica que tienen para la transformación radical del sistema capitalista las luchas campesinas, los sectores pequeño-burgueses y masas populares, así como el papel clave que también juegan en la revolución anti-capitalista las nuevas fuerzas y movimientos sociales de los indígenas, mujeres, trabajadores informales, jóvenes, homosexuales, de las trabajadoras y trabajadores de sexo servicio, los movimientos étnicos, todos víctimas universales del capital.

 

SOBRE EL PENSAMIENTO COMPLEJO DE CARLOS MARX

 

Marx, C. Tesis sobre Feuerbach

• PRIMERA. La falla fundamental de todo el materialismo precedente (incluyendo el de Feuerbach) reside en sólo capta la cosa, la realidad, lo sensible, bajo la forma de objeto, no como actividad humana sensorial, como práctica, no de un modo subjetivo. De ahí que el lado activo fuese desarrollado de un modo abstracto, en contraposición la materialismo, por el idealismo, el cual naturalmente no conoce la actividad real , sensorial, en cuanto tal Feuerbach aspira a objetos sensibles , realmente distintos de los objetos conceptuales, pero no concibe la actividad humana misma como una actividad objetiva. Por eso, en “La esencia del cristianismo”, sólo se considera como auténticamente humano el comportamiento teórico y en cambio la práctica sólo se capta y se plasma bajo su sucia forma judía de manifestarse. De ahí que Feuerbach no comprende la importancia de la actividad “revolucionaria”, de la actividad “teórico-práctica”.

• SEGUNDA. El problema fundamental de si puede atribuirse al pensamiento una verdad objetiva no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento. La disputa en torno a la realidad o irrealidad del pensamiento aislado de la práctica es un problema puramente escolástico.

• TERCERA. La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.

• SEXTA. Feuerbach resuelve la esencia religiosa en la esencia humana. Pero la esencia humana no es algo abstracto e inmanente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de relaciones sociales. Feuerbach, quien no entra en la crítica de esta esencia real se ve, por tanto, obligado: 1ª. A prescindir del proceso histórico, plasmando el sentimiento religioso de por sí y presuponiendo un individuo abstracto, aislado, 2. La esencia sólo puede concebirse por tanto, de un modo “genérico”, como una generalidad interna, muda que une de mido natural a los muchos individuos.

• SÉPTIMA. Feuerbach no ve, por tanto, que el “sentimiento religioso” es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad.

• OCTAVA. Toda vida social es esencialmente práctica. Todos los misterios que inducen a la teoría al misticismo encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica.

• DÉCIMA PRIMERA. Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de los distintos modos: de lo que se trata es de transformarlo.

 

SOBRE EL MÉTODO DIALÉCTICO

 

 

v “Mi método dialéctico no sólo difiere del de Hegel, en cuanto a sus fundamentos, sino que es su antítesis directo. Para Hegel el proceso del pensar, al que convierte incluso, bajo el nombre de idea, en un sujeto autónomo, es el demiurgo de lo real; lo real no es más que su manifestación externa. Para mi, lo ideal no es sino lo material transpuesto y traducido a la mente humana”. (Marx, 2005: 19-20).

v “Parece justo comenzar por lo real y lo concreto, por el supuesto efectivo; así, por ejemplo, en la economía, por la población que es la base y el sujeto del acto social de la producción en su conjunto. Sin embargo, si se examina con mayor atención, esto se revela (como) falso. La población es una abstracción si dejo de lado, por ej., las clases de que se compone. Estas clases son, a su vez una palabra huera si desconozco los elementos sobre los cuales reposan, por ej., el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos últimos suponen el cambio, la división del trabajo, los precios, etc. El capital, por ejemplo, no es nada sin trabajo asalariado, sin valor, dinero, precios, etc. Si comenzara, pues, por la población, tendría una representación caótica del conjunto y, precisando cada vez más, llegaría analíticamente a conceptos cada vez más simples: de lo concreto representado llegaría a abstracciones cada vez más sutiles hasta alcanzar las determinaciones más simples. Llegado a este punto, habría que reemprender el viaje de retorno, hasta dar de nuevo con la población, pero esta vez no tendría una representación caótica de un conjunto, sino una rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones. El primer camino es el que siguió históricamente la economía política naciente. Los economistas del siglo XVII, por ej., comienzan siempre por el todo viviente, la población, la nación, el estado, varios estados, etc.; pero terminan siempre por descubrir, mediante el análisis, un cierto número de relaciones generales abstractas determinantes, tales como la división del trabajo, el dinero, el valor, etc. Una vez que esos momentos fueron más o menos fijados y abstraídos, comenzaron (a surgir) los sistemas económicos que se elevaron desde lo simple –trabajo, división del trabajo, necesidad, valor de cambio- hasta el estado, el cambio entre naciones y el mercado mundial. Este último es, manifiestamente, el método científico correcto” (Marx, 2007: 21)

v “Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida, y, en consecuencia, el punto de partida también de la intuición y de la representación. En el primer camino, la representación plena es volatilizada en una determinación abstracta; en el segundo, las determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento” (Marx, 2007: 21)

v “He aquí por qué Hegel cayó en la ilusión de concebir lo real como resultado del pensamiento que, partiendo de sí mismo, se concentra en sí mismo, profundiza en sí mismo y se mueve por sí mismo, mientras de el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto es para el pensamiento sólo la manera de apropiarse de lo concreto, de reproducirlo como un concreto espiritual. Pero esto no es de ningún modo el proceso de formación de lo concreto mismo”. ((Marx, 2007: 21-22)

v “La sociedad burguesa es la más compleja y desarrollada organización histórica de la producción. Las categorías que expresan sus condiciones y la comprensión de su organización permiten al mismo tiempo comprender la organización y las relaciones de producción de todas las formas de sociedad pasadas, sobre cuyas ruinas y elementos ella fue edificada y cuyos vestigios, aún no superados, continúa arrastrando, a la vez que meros indicios previos han desarrollado en ella su significación plena, etc.” (Marx, 2007: 26)

v “(…) la sociedad burguesa no es en sí más que una forma antagónica de desarrollo, ciertas relaciones pertenecientes a formas de sociedad anteriores aparecen en ella sólo de manera atrofiada o hasta disfrazadas” (Marx, 2007: 26)

 

 

SOBRE LA CONCEPCIÓN MATERIALISTA

 

 

v “…la primera premisa de toda existencia humana y también por tanto, de toda historia, es que los hombres se hallen, para “hacer historia”, en condiciones de poder vivir”. Ahora bien para vivir hace falta comer, beber, alojarse bajo un techo, vestirse y algunas cosas más. El primer hecho histórico es, por consiguiente, la producción de los medios indispensables para la satisfacción de estas necesidades, es decir la producción de la vida material misma y no cabe duda de que es éste un hecho histórico, una condición fundamental de toda historia que lo mismo hoy que hace miles de años, necesita cumplirse todos los días y a todas horas, simplemente para asegurar la vida de los hombres” (Marx-Engels, 1973.. 28).

v “En Bruselas, a donde e trasladé en virtud de una orden de destierro dictada por el señor Guizot, hube de proseguir mis estudios de economía política, comenzados en Paris. El resultado general al que llegué y que, una vez obtenido, sirvió de hilo conductor a mis estudios, puede resumirse así: en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forman la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que es lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, pro el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella., y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la sociedad antigua.

v Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción; antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos.

v (…) las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación social se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana ( Marx-Engels, 1966: 182-183)

 

SOBRE EL ESTADO

 

v Al abordar, Marx, el problema medular de la revolución: la conquista y destrucción del viejo poder estatal capitalista, planteó:

(…) la próxima tentativa de la revolución (…) no será ya, como hasta ahora, el paso de la máquina burocrático-militar de una mano a otra mano, sino el destruirla y esto es esencial para toda verdadera revolución popular del continente. (Marx, 1998: 340-341)

v El Estado burgués como el capital, ha registrado metamorfosis importantes en el curso de su existencia, mucho más durante el siglo XX. Pero estos cambios no han trastocado su esencia. La riqueza de sus formas no niega ni supera un ápice su carácter de instrumento de dominación de clase, concentración y administración de la violencia para defender y perpetuar la propiedad privada, producir y reproducir el sistema: las relaciones de producción y explotación de clase. El Estado capitalista en general y los Estados de América Latina y El Caribe, a excepción de Cuba, siguen siendo juntas de administración de los negocios de las oligarquías capitalistas locales y trasnacionales y sus instrumentos de dominación.

v Como subrayó Engels: “El Estado moderno, cualquiera que sea su forma, es una máquina esencialmente capitalista, un Estado de los capitalistas: el capitalista total ideal”. (Engels, 1968; 276).

v Es evidente, que los Estados capitalistas, no se levantan por encima de las clases ni son la encarnación idílica de las sociedades, ni sus ropajes de mercado, las democracias, son los gobiernos de los pueblos, por los pueblos y para los pueblos, por el contrario son el poder –armado, material en primer lugar- de las burguesías imperialistas y subalternas.

v De esto resulta, que el capital es incompatible con la democracia real –directa y efectiva del pueblo-. Las democracias realmente existentes no son sino democracias formales, son simplemente las dictaduras del capital transnacional y subalterno.

v La república democrática- decía Lenin- es la mejor envoltura política de que puede revertirse el capitalismo, y, por lo tanto, el capital, al dominar (…) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa (Lenin, 1997: 300).

v Pero, si bien el poder capitalista se sintetiza en el Estado, tiene múltiples dimensiones, sustentadas en el poder económico, desde donde realizan su propia metempsicosis bajo las formas de poder político, ideológico, social, militar, mediático y cultural, cuya relación dialéctica es desvanecida también por los teóricos y académicos liberales, bajo el imperio de la metafísica.

v El poder capitalista articula así, una red de micro-poderes que tienden a dominar el ser y la conciencia social de las clases oprimidas, en función esencialmente, de la producción de plusvalía y los procesos de acumulación de capital, que no es sino la producción y reproducción del sistema burgués.

v Consecuentemente, la crítica del Estado burgués y la democracia capitalista, -que mueve a la conciencia revolucionaria- , y la crítica práctica del sistema conducente sustituirlo por el nuevo de los trabajadores, son las dos claves fundamentales de toda revolución socialista.

v Revolución que utiliza las armas que pone a diario el capitalismo, para superarlo dialécticamente y cuyos sujetos históricos llevan la crítica de las armas (Houghton, 1999: 305) hasta sus últimas consecuencias sin enajenarse de las armas de la crítica. Sobre esta compleja dialéctica, escribe Marx:

Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse por medio del poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas. Ser radical es atacar el problema de raíz. Y la raíz, para el ser humano, es el ser humano mismo. (Marx-Engels, 1958)

 

SOBRE LA IDEOLOGÍA

 

v “En toda ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos. Toda ideología carece de historia propia. Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época. La clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo su poder espiritual dominante” (Marx-Engels, 1973: 26 y 50 ).

v Los individuos que forman la clase dominante tienen también entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan a tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión y, por tanto, entre otras cosas, también cOmo pensadores, como productores de ideas, que regulen la producción y distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean, por ello mismo, las ideas dominantes de la época (Ibidem, p. 31)..

 

 

 

PROGRAMA ANALÍTICO

 

  1. I.           ¿POR QUÉ PENSAR CARLOS MARX EN EL SIGLO XXI?: APROXIMACIÓN CRÍTICA A LA DIALÉCTICA DE SU PENSAMIENTO COMPLEJO, A LA CRISIS DEL MARXISMO, AL COLAPSO SOCIALISTA Y SU VIGENCIA UNIVERSAL.

 

Bibliografía básica

1. Amin, Samir.”La alternativa al sistema neoliberal mundializado y militarizado: el imperialismo hoy y la ofensiva hegemónica de los Estados Unidos”, en en Marx ahora, No. 16, pp. 30-41.

2. Borón, Atilio. “La “crisis” del marxismo: un nuevo artículo cultural de consumo de masas”, en Vega C. Renán (editor), en Marx y el siglo XXI una defensa de la historia y del socialismo. Santafé de Bogotá, 1999, pp. 181-199.

3. Foster, John.. “La nueva era del imperialismo”, en Marx ahora. Revista internacional. La Habana, Cuba, No. 17/2004, pp. 7-43.

4. Coggiola, Osvaldo. “La crisis estructural del capital”, en Marx ahora, No. 4-5/1997 /8, pp. 195-213.

5. Haug, Wolfgang Fritz Haug. “La globalización en el manifiesto y hoy”, en .Marx ahora, No. 6-7 / 1998 /9, pp. 85-99.

6. Andréani, Tony.. “Porque Marx retorna… o retornará”, en Vega C. Renán (editor), en Marx y el siglo XXI una defensa de la historia y del socialismo. Santafé de Bogotá, 1999, pp. 157-165.

7. Holloway, John. “El poder de los que no tienen poder”, en Vega C. Renán (editor), en Marx y el siglo XXI una defensa de la historia y del socialismo, pp. 169-180.

8. Mészáros, Isván. Marx: nuestro contemporáneo, y su concepto de globalización, en Marx ahora, No. 16/2003, pp. 17-29.

9. Valqui Cachi, Camilo. “El imperialismo y la lucha de clases en el siglo XXI. Crítica epistemológica y política de la globalización, Ponencia presentada en la III Conferencia Internacional “La Obra de Carlos Marx y los desafíos del Siglo XXI”, 3 al 6 de mayo de 2006.

10. Valqui Cachi, Camilo (2008).. Mitos del derrumbe del socialismo soviético en la ideología neoliberal, Ed. UPAGU-Martínez Compañón, Cajamarca, Perú.

11. Valqui Cachi, Camilo y Ramón Espinosa Contreras (2009). Capitalismo del siglo XXI: violencias y alternativas, Ed. UPAGU-Martínez Compañón, Cajamarca, Perú.

12. Valqui Cachi, Camilo y Cutberto Pastor Bazán (Coordinadores) (2009). Capital, poder y medios de comunicación: una crítica epistémica, Ed. UPAGU-Martínez Compañón, Cajamarca, Perú.

13. Valqui Cachi, Camilo et. al. (2009). Corrientes filosóficas del derecho: una crítica antisistémica, Ed. UPAGU-Martínez Compañón, Cajamarca, Perú.

 

II. EL ENFOQUE EPISTÉMICO DE MARX Y LOS PROBLEMAS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA: TEORÍA Y PRAXIS DEL MATERIALISMO Y LA DIALÉCTICA ANTE LA COMPLEJIDAD DEL PENSAMIENTO Y LA REALIDAD.

 

Bibliografía básica

1. De la Torre, Francisco y Ma. Teresa Bedoya G. Introducción a las ciencias sociales, Dos, Edi. McGraw-Hill, México 1994, pp. 1-18.

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9. Gutiérrez Pantoja, Gabriel. Metodología de las ciencias sociales II, Edi. Oxford University, México 1998, pp. 47-68 y 171-216.

10. Ilienkov. “Elevarse de lo abstracto a lo concreto”, en y en López Díaz, Pedro (coordinador) , El Capital teoría, estructura y método, t. 1, pp. 27-63.

11. Godelier, Maurice, “Las estructuras del método de El capital de Carlos Marx”, y en López Díaz, Pedro (coordinador) , El Capital teoría, estructura y método 2, ediciones de cultura popular, México 1977. pp. 115-121 y 1153-182.

12. Juanes, Jorge, “La crítica de la apariencia capitalista en el capital”, en VV. AA., El capital teoría, estructura y método 3, ediciones de cultura popular, México 1979. pp. 107-134.

13. Marx, Carlos. “Tesis sobre Feurbach”, en Marx, Carlos-Federico Engels. Obras Escogidas, Edi. Progreso, Moscú, s/f. pp. 24-26.

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14. Lensink, Jos, “Dialéctica materialista: ¿Superación de la filosofía en su totalidad?” en Marx ahora, No. 2, 1996, pp. 43-61.

15. Rojas Soriano, Raúl. Investigación social. Teoría y praxis, Edi. Plaza y Valdés, México 2007, pp. 41-62.

16. Sichirollo, Livio, “Trabajo y dialéctica en Marx” en Marx ahora, No. 10, 2000, pp. 29-38.

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19. Tellerías C., Jesús, “Dialéctica de los métodos lógico e histórico en la investigación y exposición de la historia”, en López Díaz, Pedro (coordinador) , El capital teoría, estructura y método, t. 4. pp. 143-155.

20. Verdes Suárez, Miriam R., “La filosofía de la ciencia y la problemática social”, en Marx ahora 15, 2003, pp. 184-191.

 

III. CARLOS MARX, LA COMPLEJA DIALÉCTICA DE LA CONCEPCIÓN MATERIALISTA DE LA HISTORIA Y LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA: ENFOQUE EPISTÉMICO, CATEGORÍAS Y LEYES. RENOVACIÓN Y VIGENCIA DEL PENSAMIENTO MARXISTA EN LAS REVOLUCIONES SOCIALISTAS DEL SIGLO XXI.

 

Bibliografía básica

1. Arled Flórez, León, “El Marxismo y las alternativas en el Historia”, en Caicedo Zurriago Jaime y Jairo Estrada Álvarez (compiladores) . Marx vive. Siglo y medio del Manifiesto comunista. ¿Superación, vigencia o reactualizació n?, edi. Universidad Nacional de Colombia, Colombia 1999, pp. 127-137.

2. Bellamy Foster, John y Brett Clark, “El Imperio de la Barbarie” en Marx ahora, No. 19/2005, pp. 7-19.

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4. Bidet, Jacques. “Socialismo, comunismo, humanidad”, ob. cit. Vol. I, Buenos Aires 2000, pp. 33-41.

5. Balibar, Etienne, “¿Qué comunismo después del socialismo?, Ibídem. pp. 83-104

6. Caicedo Zurriago, Jaime, “El sujeto histórico y su complejidad”, en Caicedo Zurriago Jaime y Jairo Estrada Álvarez (compiladores) . Marx vive. Siglo y medio del Manifiesto comunista. ¿Superación, vigencia o reactualizació n?, pp. 277-292.

7. De la Torre, Francisco y Ma.. Teresa Bedoya G. Introducción a las ciencias sociales, Uno, Edi. McGraw-Hill, México 1993, pp. 41-90..

8. Heinz Holz, Hanz. “Naturaleza e historia”, en Marx ahora, No. 14/2002, pp. 7-28.

9. Kohen, Alberto, “La cuestión social y el socialismo en el siglo XXI”, Ibídem pp. 105-116..

10. Millos, John. “Clases sociales en economía política clásica y marxista”, en Marx ahora, No. 11/2001, pp. 32-45.

11. Marx, Carlos.”Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política”, en Marx, Carlos- Federico Engels. Obras Escogidas, Edi. Progreso, Maocú, s/f, pp.181-185.

-Cartas

– Marx a Joseph Weydemeyer, Ibidem, pp. 703-704.

– Marx a Luis Kugelmann, Ibidem, pp. 705-706.

– Engels a Konrad Schmidt, Ibidem, pp. 714-715

– Engels a Joseph Bloch, Ibidem, pp. 717-719.

– Engels a Francisco Mehring, Ibidem, pp. 726-730

– Engels a W. Borgius, Ibidem, pp.730- 732.

12. Piqueras, Andrés. “Viejos dilemas y nuevas reflexiones para un nuevo ciclo socialista de la humanidad” en Bidet Jacques (compilador) ¿Pensamiento único en filosofía política?, edición Argentina en español por K & ai, Argentina 2001. pp. 173-183.

13. Quiniou, Yvon. “Marxismo, ética y filosofía ¿Qué normatividad para la crítica del capitalismo: ética o moral?”, en Marx 2000 claves de la teoría crítica. Vol. I, Buenos Aires 2000, pp. 21-32.

14. Sánchez Vázquez, Adolfo. De Marx al Marxismo en América Latina, Edi. Itaca, México 1999, pp. 13-16,17-24, 25-47, 49-84.

15. Sichirollo, Livio, “Marx hoy filosofía de la historia y problemas actuales” en Marx ahora, No. 9, 2000, pp. 42-49.

16. Vázquez del Real, Álvaro, “Conflicto armado, reforma y revolución”, en Caicedo Zurriago Jaime y Jairo Estrada Álvarez (compiladores) . Marx vive. Siglo y medio del Manifiesto comunista. ¿Superación, vigencia o reactualizació n?, pp. 359-367.

17. Vargas Lozano, Gabriel, “La filosofía de la Praxis en Marx. El conflicto de las interpretaciones”, op. cit. pp. 110-117.

18. Vega Cantor, Renán, “La actualidad del Manifiesto Comunista. Tres tesis sobre la mundializació n del capital, trabajo y lucha de clases”, en Caicedo Zurriago Jaime y Jairo Estrada Álvarez (compiladores) . Marx vive. Siglo y medio del Manifiesto comunista. ¿Superación, vigencia o reactualizació n?, editorial Universidad Nacional de Colombia, Colombia 1999. pp. 31-52..

19. Vigodski, Vitali. “Reflexiones sobre algunos dogmas en la interpretació n de Marx”, en Marx ahora, No. 15/2003, pp. 7- 22

 

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