COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL: Militarismo transnacional.

 

 Dr. Esteban Morales Domínguez.

CESEU- Universidad de La Habana.

Algunos Antecedentes:

La construcción de un aparato militar y el  surgimiento de un vinculo creciente entre este, la política  del gobierno y la economía, responde dentro del capitalismo, a la necesidad, cada vez mayor, de dar respuesta al proceso de agudización de las contradicciones  de este régimen de explotación; sirviendo al mismo tiempo para sostener el orden  imperialista  y proporcionar en tendencia un instrumento regulador del ciclo de reproducción.

Tal proceso, que no tiene su origen  dentro del capitalismo,  ha engendrado dentro de este el continuo crecimiento de las fuerzas armadas y el estrecho vinculo entre estas  y la economía, dando lugar ya con el desarrollo de los monopolios,  al surgimiento de una industria bélica,  que de manera profundamente contradictoria, satisface  las necesidades del continuo incremento de la ganancia y de la concentración del poder económico y político dentro de la sociedad capitalista actual.

 

En tal contexto antes enunciado, el crecimiento del aparato militar, junto al desarrollo de sus fuentes materiales de sostenimiento, la industria bélica, dejo de representar solamente un incremento del carácter agresivo-represivo del capitalismo  en general y del Estado burgués en particular, para devenir paulatinamente en una necesidad del funcionamiento  del régimen capitalista de producción  como tal, en una necesidad de la reproducción capitalista en los centros del capitalismo desarrollado, con sus consecuentes impactos en el  resto del sistema capitalista mundial.

El presidente de Estados Unidos,  D. Eisenhower, en su discurso de despedida a la nación, alerto acerca de la formación de esa estructura, que por entonces  se consolidaba, llamando la atención sobre el peligro que ella podía  representar  para la seguridad nacional de Estados Unidos.[1]

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el militarismo llego a su apogeo, favorecido en una importante medida por las condiciones que al finalizar el conflicto sirvieron de premisas objetivas a la política de guerra fría:  el liderazgo absoluto de Estados Unidos, la debilidad relativa de un Campo Socialista en proceso de formación  y la confirmación  de que las intenciones que las potencias imperialistas habían  tenido   respecto a la posibilidad de que el eje fascista, con la Alemania de Hitler al frente,  hubiese podido liquidar la experiencia socialista en la URSS,  no se vieron satisfechas;  por lo cual, a pesar de la alianza lograda para derrotar al fascismo, la guerra, desde la perspectiva imperialista,  no soluciono uno de sus objetivos fundamentales.[2]

“Los gastos militares de la nación se habían multiplicado por seis entre 1940 y 1941, y  1940 y 1945, en que  el Estado americano gasto no menos de 185,000millones de dólares en tanques, aviones, barcos  y toda clase de material de guerra. Esto supuso un poderoso estimulo… para la economía del país. La participación de los gastos militares en el Producto Nacional Bruto norteamericano- que había subido entre 1939 y 1944-1945 de aproximadamente 90,000 millones a 200,000 millones-se incremento de un insignificante 1,5% en 1939 a casi un 40% en 1944-1945”[3]

En tal contexto, las relaciones entre las corporaciones monopolistas productoras de armamentos   y la burocracia político- militar, que existe desde hace mucho tiempo, tomaron un auge sin precedentes, a partir del ambiente de “Guerra Fría” que emergió al finalizar  la Segunda Guerra Mundial.[4]Emergió así lo que se conoce como “Keynesianismo Militar”, “Economía de Guerra” o “Economía del Pentágono”.

Durante las dos Guerras Mundiales, se había venido  perfilando el sistema de vínculos y ensambladura entre los monopolios y la  burocracia política- militar, entrelazándose fuertemente en la organización y funcionamiento de una maquinaria  industrial-militar, lo que representaba una tarea de primer orden para  operar bajo las situaciones de guerra; pero que,  al mismo tiempo, y a diferencia de etapas anteriores del capitalismo, los vínculos logrados fueron dejando de ser  algo coyuntural e impuesto por las crisis  políticos militares momentáneos, para convertirse en un fenómeno que, cada vez mas,  pasaba a formar parte integrante del mecanismo general de funcionamiento de la reproducción capitalista. Es decir, la producción  de armas y para la guerra en general,   pasaba paulatinamente a formar parte del mecanismo de la reproducción del capital como un todo. Ello se veía fuertemente estimulado por las ventajas  que representaban, para las corporaciones industriales militares,  producir a cuenta del presupuesto del Estado.[5]

En el caso especifico de Estados Unidos, una vez superada las situaciones de guerra, quedaba una infraestructura industrial, lo suficientemente sólida, como para continuar considerando las necesidades de la defensa, ahora para “mantener la paz”, o como ocurrió con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, para sostener la hegemonía lograda por Estados Unidos.

Esta hegemonía se reforzó, cuando  casi al concluir  la Segunda Guerra Mundial, el entonces presidente Harry Truman, decidió lanzar las bombas nucleares  en las ciudades japonesas de  Hiroshima y Nagasaki, bajo el pretexto de concluir rápidamente la guerra con Japón,  cuando en realidad,  lo hizo para enviar un mensaje de chantaje nuclear, principalmente a la URSS. Opinión esta ultima  que cada vez mas especialistas comparten.

A su vez, dentro del periodo de la Guerra Fría,  las acciones dirigidas a reforzar la capacidad militar norteamericana ( ya entonces también nuclear)   y por parte de todas las potencia imperialistas, quedaban matizadas e impulsadas por la búsqueda de la superioridad estratégica sobre la URSS, lo que se erigió además  en tópico central   del discurso político  imperialista.[6]A partir de entonces, la Unión Soviética, emergió como el principal argumento  que articulaba la política militar y en particular nuclear de Estados Unidos: como el “enemigo necesario”.

Lo cierto es que, con independencia  de los efectos que el gasto militar pudiera  tener sobre la economía,  y por lo tanto, el crecimiento del llamado  presupuesto de defensa, estos  se encuentran  estrechamente  vinculados al bienestar económico de un grupo de importantes corporaciones monopolistas y al poder de una extensa  burocracia política- militar y sus grupos colaterales.[7]

Tal proceso antes descrito, ha sido a grandes rasgos  valido para todas las potencias imperialistas y sobre el se  ha  cimentado  la existencia del llamado  Complejo Militar Industrial, como parte integrante e inseparable del sistema de relaciones político-económicas del capitalismo  Monopolista de Estado. Fenómeno que no se circunscribe al ámbito nacional.

La fusión y ensambladura  entre los monopolios bancarios e industriales termina por generar la de estos con el Estado.

Esta ensambladura entre Estado y  monopolio,  termina por generar a su vez  el fenómeno   de la    de la ensambladura especial  entre el Estado y los monopolios productores de armamentos, que no surge sino impulsada por el propio Estado,  también  con  aquellos monopolios que en general producen a cuenta del llamado  presupuesto de defensa. , o se benefician indirectamente del mismo.

Tal comunidad de intereses deviene en  garantía de la obtención de la máxima ganancia, así como en una estructura de poder   ramificado, que llega  incluso a generar  su propio aparato  ideológico. Dentro de ello, el fenómeno de la competencia, adquiere ribetes cualitativamente nuevos.[8]

El imperialismo engendra el militarismo, y este   ultimo, bajo las condiciones del Capitalismo Monopolista de Estado, consolida  inevitablemente el surgimiento de un grupo de monopolios  estatales-militares, así como una amplia red de vínculos y relaciones entre la burocracia político-militar y la industria monopolista, que abastece al aparato militar, lo que al facilitar e intensificar el proceso de militarización y del militarismo, produce   la tendencia a una espiral armamentista,  que constituye uno de los rasgos mas dinámicos y contradictorios del capitalismo actual.[9]Contradicciones que van, desde un  proceso  de tergiversación del “valor de uso”( dándole al consumo de este   un carácter destructivo); llegando  hasta la realización de un proceso cíclico de reproducción,  que amenaza  crecientemente con destruir a  su propios  realizadores. Es que los  armamentos carecen  de todo valor de uso para el proceso de reproducción.[10]

 Aunque tal dinámica   no puede imponerse siempre, dado que no es lógico  suponer que las corporaciones industriales militares representen los  intereses de todo el capital monopolista,   ni de  que estas corporaciones  lleguen a constituir algo así como un súper monopolio que lo controle  todo en el orden económico y político.

 Es que    hay corporaciones  industriales-militares, que incluso  se benefician  al trabajar como contratistas o  subcontratistas del gobierno,  pero que  en términos de su actividad fundamental,  no  pocas veces,   también  son   productoras de mercancías civiles, requiriendo  de un ambiente  de relativa paz, que propicie el comercio y la actividad inversionista. Además de que existe todo un sector no-monopolista, cuya actividad esta mas bien ligada a la economía interna y no a la producción militar.

Por todo lo explicado,  no es posible suponer que los intereses del  sector industrial-militar, por mucho que estos  avancen,   domine  de conjunto todos los intereses de la economía capitalista. En este marco entonces, se producen contradicciones  a lo interno de la oligarquía financiera, dado que  no todos sus integrantes  ven  satisfechos   sus  intereses a partir de un presupuesto militar creciente.

EL GASTO MILITAR DE ESTADOS UNIDOS.

Desde finales de  los años cuarenta,  apareció  una marcada tendencia al incremento del gasto militar de Estados Unidos. Este  más  nítidamente comenzó con la administración de James Carter, aunque tal tendencia  es en última instancia el fruto del papel que la producción para la guerra continua   desempeñando  a partir del periodo de la llamada Guerra Fría, fenómeno que se  inauguro  al finalizar la Segunda Guerra Mundial.[11]

La tendencia al incremento de los gastos militares, se agudizo a partir de los años ochenta, especialmente  con  la administración de Ronald Reagan ( 1981- 1988).

Durante la administración de George Bush-padre (1988-1992) y de William Clinton

(1992- 2000), la tendencia al incremento del presupuesto militar  no se revirtió completamente y al   llegar la administración de George Bush- hijo- recupero rápidamente  los niveles .

Entonces, los gastos militares se mantuvieron altos  y con el ascenso al poder de la administración actual ( George Bush hijo ) a partir del 2001 , con posterioridad a los atentados de las torres gemelas del World  Trade Center,  se agudizo aun mas la tendencia a  su crecimiento, como  resultado de la llamada “Estrategia de Lucha contra el Terrorismo”  y de la llamada  “Guerra Preventiva” , que trajeron aparejadas    la invasión norteamericana  a Afganistán primero y a Irak posteriormente. Apareciendo también   dentro de esta ultima administración, la tendencia particular  a dejar fuera de los  presupuestos  los  dineros solicitados para la guerra en curso   y  la practica adicional de imponer plazos de ejecución rápida  de los  tramos de presupuesto solicitados al congreso para la llamada Guerra contra el Terrorismo.

 En la tabla  No. 1 anexa,  se puede observar claramente, para el periodo 2005 al 2011,  la tendencia creciente de los gastos   militares del gobierno. Que excluyendo la asignaciones suplementarias para la guerras  en Afganistán e Irak,  van desde 400 mil millones de dólares anuales  en  el 2005, hasta 502 mil millones  para  el año fiscal del 2011.Acciones que han sido responsables de la definitiva desaparición de los superávit del presupuesto federal dejados por William Clinton  y del continuo y ya astronómico incremento del  déficit presupuestario.

En la tabla No. 2 anexa, por su  parte, puede observarse el continuo crecimiento del gasto para todos los departamentos armados de la Secretaria de Defensa.

Ese proceso de militarización de la economía y también de la política, cumple varias funciones fundamentales dentro del capitalismo actual, a saber:

. -Contribuir al incremento de la ganancia de los monopolios en general y de un grupo especial de monopolios industriales-militares en particular.

-Servir de potente medio de influencia monopolista-estatal sobre el proceso de reproducción social

-Servir de instrumento de hegemonía económica y política a nivel mundial. No es un secreto que la invasión de Estados Unidos a Irak, no tiene otro principal  propósito que controlar el petróleo del Medio Oriente.

Este fenómeno de la militarización  encuentra hoy   su máxima expresión   en la economía norteamericana.[12]

La economía militar de Estados Unidos tiene una superioridad evidente sobre el resto de las potencias que integran  el sistema. Tal cosa se debe  a la  hegemonía  absoluta  en el plano militar, lograda  por Estados Unidos  con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, que no ha perdido desde entonces, y a que valiéndose de  esta  hegemonía, Estados Unidos utiliza su maquinaria de guerra como un arma directa de su política hegemónica global,  obligando al resto de las potencias imperialistas a compartir los costos de la seguridad del sistema,  por lo que tal situación, le  ha conducido a un desarrollo sin precedentes del poderío industrial-militar  y del militarismo dentro del sistema capitalista en general.

La Guerra Fría,  sustituida y  reforzada ahora por la política de crecientes gastos militares,  como resultado de la llamada guerra contra el terrorismo, influye extraordinariamente en el desvío de la actividad de muchas compañías hacia la producción militar, así como ha impactado  sobre muchas instituciones académicas y de investigación, en todos los campos de la ciencia y de la intelectualidad,  que buscan solución a su necesidades  financieras, por la vía de trabajar para el llamado presupuesto de defensa.

De tal modo, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, surgió un  nuevo tipo de empresa  industrial y de servicios técnicos, que manteniéndose como propiedad privada, mixta o estatal, encuentra garantía de existencia  con altas ganancias, como resultado del fuerte apoyo que recibe del Estado. Estas empresas, están en condiciones de trabajar para una demanda conocida, lo cual les permite planear la oferta, los precios de venta y  realizar investigaciones, sin grandes preocupaciones en términos del  costo  ni de la rentabilidad.[13]

Dentro de tal fenómeno, ha quedado establecida también una amplia red de subcontratistas, por lo que la influencia  que ejerce la garantía de trabajar  para la producción militar,  no toca solamente a las empresas que producen directamente armamentos, o reciben de manera directa los pedidos estatales,  sino también a una amplia red de subcontratistas, que terminan trabajando para satisfacer la demanda estatal generada por el presupuesto militar.

De modo que,  tenemos como parte de la base industrial y de  servicios  de la economía los tipos de empresas siguientes:

-Corporaciones   industriales que producen armamentos o componentes y partes de los mismos.

-Corporaciones   que producen mercancías   de posible uso directo en la vida civil, pero que están destinadas al consumo militar. Por lo que sus producciones   con tal destino solo se diferencian de las mercancías que van a los supermercados por su forma de embalaje,  conservación y canales de circulación.

-Corporaciones industriales que producen mercancías para doble propósito, civil y militar.

Dentro de este aparato industrial militar, dos tipos de corporaciones, desempeñan un papel fundamental : la Industria Electrónica y la Petrolera. Siendo la primera,  puntera de la  actual revolución científico-técnica y responsable directa del nivel de sofisticación que adquieren hoy los sistemas de armamentos. La segunda,  vital aun para los procesos de transportación. Desempeñando  ambas  un papel determinante  dentro de la llamada seguridad nacional.

Todo este aparato industrial-militar y de servicios, se encuentra entrelazado, en el contexto de la economía, vista como un todo. Siendo la base fundamental de esa  interrelación el trabajar para el llamado  Presupuesto de Defensa. Lo cual  además produce unas  relaciones  muy complejas  entre la tecnología militar y la civil, las   que a veces se desdibujan, tanto en el plano de la producción como de la comercialización. Haciendo sumamente complejo el fenómeno de la proliferación armamentista. Paulatinamente, pero de manera creciente, la industria de alta tecnología, va lanzando productos al mercado, que pueden ser adquiridos libremente con objetivos de uso militar. Lo cual alimenta el fenómeno del terrorismo, el para- militarismo  y dota a la delincuencia internacional de los medios de acción  mas sofisticados.

No es difícil percatarnos, de que estamos en presencia de lo que pudiéramos llamar una “región especial”  dentro de la economía nacional.  No separada de esta ultima, pero si delimitada por  las condiciones que le ofrece su conexión directa o indirecta, pero siempre especial,  con el presupuesto del Estado.

Factores  que  distinguen a esta economía, del resto de la economía nacional.  Constituyéndose de hecho  en un subconjunto de relaciones  biunívocas  especiales, dentro del conjunto de la economía nacional. Veamos algunas principales características:

1- Su carácter cíclico no desaparece. Pero, a diferencia del resto de la economía,

el ciclo de  la economía militar  transcurre bajo la protección del Sistema de Asignaciones del presupuesto de defensa y todo lo que ello implica para absorber la mejor tecnología, la fuerza de trabajo mas calificada y las mejores y más ventajosas condiciones productivas  y de contratación en general.

2- La competencia se haya prácticamente  limitada al periodo de asignación de los contratos  del presupuesto. Una vez recibido el contrato, la corporación cuenta con todas las ventajas que ello representa. Es limitado el marco de competencia, aunque  sin embargo, resulta particularmente encarnizada.

3- La producción militar goza de ventajas especiales para absorber la mejor tecnología y materias primas para la producción, así como la fuerza de trabajo mas altamente  calificada. Se trata de una industria que produce con  gran intensidad tecnológica y de capital, donde los aumentos de  costo pueden ser transferidos al cliente ( el Estado).Basado todo ello en el alto grado de monopolización  y el papel que el Estado desempeña en ella. Por lo que  sus  incrementos de costo  terminan  por trasladarse  a otros sectores de la economía nacional. Su nivel de socialización, viene dado por contener fuertes elementos de previsión,  planeación y pronostico.

4-La demanda estatal y  los contratos de ventas a gobiernos extranjeros, operan dentro del universo de  los convenios de compra y  acuerdos militares, actuando estos   como mecanismos   de protección de las ventas de armamentos y otros pertrechos, así  como en el intercambio de patentes y tecnologías.

5- Al trabajar para una demanda previamente  conocida, con precios previstos,  los  altos márgenes de  ganancias están garantizados, sin importantes preocupaciones por los costos. Por lo general y en no pocas ocasiones,   los precios de venta  pueden ser inflados, los costos  y los márgenes de ganancia también .Dando lugar a la existencia  de fuertes elementos de corrupción .

6- Una tupida red  de vínculos  personales  y corporativos,  garantizan  el favoritismo  a    una   “tecnoburocracia estatal” y el correspondiente intercambio  de comisiones  y favoritismo con la burocracia militar a todos los niveles.[i][14]

7-Las ventas al exterior,  por parte de esta economía militar,  van por lo general del brazo garante de la  diplomacia   gubernamental.[15]

8- Dado el peso que la propiedad estatal tiene dentro de esta economía militar,  la parte de la política económica que la regula,  tiene sobre la misma un impacto más directo, produciendo un  alto nivel de planeación y de utilización previsible del dinero estatal.

9- A diferencia del resto de los acápites del presupuesto,  la distribución del dinero federal,  para gastos militares,  adopta  el carácter de un presupuesto en sí mismo. Generándose a su alrededor  un subsistema de relaciones y trafico de influencias, de las que se beneficia un abultado grupo de burócratas ligados a la actividad militar y de la seguridad nacional,  en todos los Departamentos y Agencias del Gobierno.

10- Los asuntos relativos a la seguridad nacional y dentro de ella la defensa, conceden a  la  llamada  economía militar  un grado de prioridad  del que no disfruta ningún otro asunto dentro de la política interna   o exterior.

11- La economía militar, deviene  en un factor de continua contradicción con aquella parte del presupuesto que puede estar destinada  a incrementar  los gastos sociales  en  materia de salud, educación, alimentos a bajos precios,  seguridad social etc. Por lo que dentro de la dinámica del presupuesto federal, la parte dedicada al llamado presupuesto de defensa, siempre aparece en una relación de oposición  con la llamada “Economía del Bienestar”.

Con el desarrollo de la economía militar,  se produce una  tendencia  permanente a trabajar para un presupuesto militar creciente,  y junto a ello,  una  ineludible  dependencia del ciclo económico general  de la economía norteamericana, a la producción armamentista y para la guerra en general. De modo tal, que el funcionamiento de la economía no puede ser concebido al margen de la producción con destino militar . Por lo cual, la llamada producción para la defensa, deviene en una necesidad de la dinámica del ciclo de reproducción  de toda la economía. Dinámica que obedece,  a que ninguna producción  como   la llamada para la  defensa, satisface tan bien  el objetivo racional de  la producción capitalista: el continuo incremento de la ganancia.

Entonces, como un  primer acercamiento a una definición del Complejo Militar Industrial, podemos decir, que después de la Segunda Guerra Mundial, esta ultima dejo las  secuelas que produjeron  la política de Guerra Fría, incrementándose   y  acelerándose   la formación de una estrecha alianza de los monopolios  industriales-militares,  los círculos belicistas y el aparato burocrático gubernamental,  vinculado a la seguridad nacional,  generándose la fusión y ensambladura de fuerzas conocida como Complejo Militar Industrial.[16]

Pero lo que hace de las corporaciones industriales-militares  parte integrante del complejo militar industrial, no es su nivel de actividad, ni siquiera producir armamentos,  sino precisamente el sostener un subsistema especial de relaciones y vínculos con el aparato estatal,  el presupuesto federal  sobre todo  y en particular  con las instituciones y personalidades del gobierno,  que se mueven en el ámbito de los problemas militares y llamados de seguridad nacional.[17] Por lo que en la actualidad,  las corporaciones industriales-militares, el llamado  Presupuesto de Defensa y el Consejo  de Seguridad    Nacional, han pasado a constituirse en la piedra angular  del poder político interno en los Estados unidos. Siendo este un rasgo distintivo del imperialismo en la contemporaneidad y de  imperialismo norteamericano en particular, donde esta tríada asume  una fuerza casi incontrolable.

V.I.Lenin, ya había definido que los intereses  de la Oligarquía Financiera  ( Cúspide de la Burguesía Monopolista ) son opuestos a los de toda la sociedad .Sin embargo, esta Tríada de Poder,  supera esa definición, dado que se trata de un sector dentro de  la propia Oligarquía,  que es capaz  de exhibir un poder, que cualitativamente esta determinado por un proceso de monopolización del poder político y económico, del que no había  disfrutado ningún sector o  clase social hasta ahora. Tratándose  de un fenómeno generado por el propio desarrollo del imperialismo. Por lo que no es casual, que cuando muchos se refieren a este asunto,  vean en el mismo un fenómeno similar al que tuvo  lugar en la  Alemania  nazi  durante los años de la Segunda Guerra Mundial.[18]

Los principales  sectores o instituciones del sistema político,  que en los Estados Unidos en particular, conforman  lo que hemos llamado el  subsistema de relaciones del Complejo Militar Industrial son los siguientes:

1-Corporaciones productoras de armamentos o  partes de los mismos  y las instituciones financieras, bancarias y  no bancarias  que les están   asociadas.

2-      Principales subcontratistas de las corporaciones.

3-      Organismos  gubernamentales, tales como:  Consejo de Seguridad Nacional,  Pentágono, NASA, FBI, CIA, Departamento de Seguridad Interna, Comisión Nuclear Reguladora y otras agencias gubernamentales o no, vinculadas con las cuestiones relativas a la seguridad  nacional.

4-      Miembros del Congreso vinculados a monopolios armamentistas o cuya base electoral se encuentra ubicada en estados de la Unión con fuerte influencia de la industria  militar.

5-      Comités del Congreso, tanto en la Cámara como en el Senado, que deciden  sobre los asuntos militares y de seguridad  nacional.

6-      Instituciones académicas, Tanques  Pensantes y   Universidades   que  trabajan para la defensa.

7-      Sectores de la prensa, revistas especializadas,   u otros grupos  ligados a la actividad militar.

8-      Lobbies  y Comités de Acción Política de las corporaciones industriales militares.

COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL Y CONSEJO DE SEGURIDAD NACIONAL.

De todas  las  estructuras  políticas  en que se apoya la existencia  del Complejo Militar Industrial, es el llamado NSC ( National  Security  Council ) o Consejo de Seguridad Nacional, el que mas poder acumula en la actualidad.

“ El Consejo de Seguridad  Nacional nació en 1947,  como un mecanismo de coordinación,  para garantizar que al presidente llegaran las opiniones  de los principales miembros de su equipo de seguridad nacional.

Al principio, en realidad, el CSN,  tenia una escasa influencia, pero esta fue creciendo durante  los primeros 20 años de su existencia. Pasando en los años setenta a convertirse  en un centro de poder extraordinario, bajo la dirección de los consejeros de seguridad nacional  que lo convirtieron en una institución moderna :  Henry  Kissinger,   Zbigniew Brzezinski y Brent Scowcroft.

Esta estructura se ha hecho tan poderosa, que ha logrado opacar la influencia de los departamentos de Estado y Defensa.

Dentro  del gabinete ejecutivo del presidente,  actualmente,  el Consejo de Seguridad Nacional, actúa con una libertad extraordinaria, en comparación con casi todos los demás organismos. Ni el Consejero de Seguridad Nacional ni los demás miembros de su equipo se someten a la confirmación del senado. Como entidad,  el CSN no esta sujeto al control del congreso , a pesar de que en sus competencias actuales, invade  muchas que  antes estaban reservadas al Departamento de Estado. Deviniendo  en el refugio de aquellas actividades  que el gobierno quiere llevar a cabo fuera del escrutinio del congreso. Un ejemplo de las cuales, fueron las acciones de Oliver North en Centroamérica, durante la administración  Ronald Reagan.”[19]

A  las reuniones de  esta poderosa estructura en la actualidad ( 2005) asisten:  Presidente, Vicepresidente, Secretarios de Estado, Tesoro y Defensa, el Ayudante del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional. Se incorporan otros en ejercicios específicos, tales  como : el Jefe de la Junta de Estado Mayor, en función de consejero  para  temas militares, el Director de la CIA, para   asuntos de inteligencia. Pudiendo participar también el Jefe de Gabinete de la Casa Blanca,  el Consejero del Presidente y el Asistente para la Política  Económica, así como el Fiscal General,  y el Director de la Oficina de Presupuestos, cuando las reuniones tratan temas de su competencia; al igual que otros directores de departamentos y agencias, según se considere necesario por el presidente.

Actualmente esta estructura ha tomado el control absoluto de la política de gobierno y es de hecho el Estado Mayor de George Bush.

Todo ello ha   generado  un complejo mecanismo  de toma de decisiones, donde quedan estrechamente vinculados los problemas relativos al presupuesto militar y el uso de la fuerza  como tal .Por  cuanto es raro, que  una decisión del Consejo de Seguridad Nacional, no tenga que ver con la movilización o despliegue de las fuerzas militares norteamericanas y sus aparatos de inteligencia.

Toda la histórica polémica, dentro del sistema político norteamericano,  respecto a las prerrogativas del Congreso y del Ejecutivo, ha quedado por ahora  dormida, para  dar paso  al poder absoluto  del presidente al frente del Consejo Nacional de Seguridad .[20]

Sin embargo, no se llega con esta alianza de fuerzas al “supermonopolio”,  pues esta ensambladura no es un poder aparte del poder de los grupos financieros, ni esa alianza  puede ser entendida   si no se tiene en cuenta   lo siguiente:

1-      Ni siquiera los principales contratistas de  defensa  tienen  toda su actividad económica ligada exclusivamente al presupuesto militar. Una parte  importante de su producción de alta tecnología  entra al comercio civil.

2-      Los grandes  monopolios  armamentistas están inmersos  también dentro de la  mas compleja  estructura de poder  que constituyen los grupos financieros.

3-      Un  importante numero  de corporaciones monopolistas no dependen del presupuesto militar.

4-      Los grupos financieros, de los cuales son partes integrantes estas corporaciones, tienen intereses que van mas allá de los representados por un presupuesto militar siempre creciente.

5-      En el plano político, se pueden presentar contradicciones dentro de estas estructuras , tal y como recientemente se presentan dentro  de la llamada  guerra contra el terrorismo.

Por ello, el complejo militar industrial es el que constantemente desempeña el papel de catalizador de los proceso militares y de las aventuras militares. Son sus  objetivos, entre otros, incrementar  las asignaciones para gastos militares, la creación de una economía típica  de tiempo de guerra y el sostenimiento de condiciones comerciales características también  de tiempo de guerra.

Tal fenómeno ha adoptado un carácter internacional, formándose una compleja  red  de vínculos y relaciones  entre las  principales  potencias capitalistas, que toman, al mismo tiempo, al resto de los países del sistema, los subdesarrollados,  como mercado para las ventas de armamentos  y holgura de la política armamentista.[21]

Esta internacionalización de la base material del complejo militar industrial  no ha sido algo aislado,  sino que  ha marchado conjuntamente con los procesos de internacionalización del capital y de la producción,  junto  al crecimiento de las empresas transnacionales y de la exportación de capitales. A partir de aquellos monopolios, que siendo, al mismo tiempo,  los más importantes productores y comercializadores de mercancías,  son también  los más importantes  contratistas de sus respectivos gobiernos para la producción de armamentos.

Estos monopolios han diseminado  sus filiales por el resto de las potencia capitalistas y demás miembros del sistema,  formando una tupida  madeja de interrelaciones,  que ha servido de base para convertir al complejo militar industrial en mucho mas que un fenómeno localizado en los Estados Unidos.

Es decir, el Complejo Militar Industrial, nace en los Estados Unidos, entre   los años finales de la década del cuarenta  y principios de  los cincuenta , del siglo XX,  pero la influencia de esta estructura  comienza a  asentarse  también desde entonces,  dentro de la dinámica  económica y política   de las principales potencias imperialistas; impulsada por las mismas causas que la generaron en Norteamérica,  aunque con una evidente supremacía, económica, política y tecnológica  por parte de Estados Unidos. 

EL CARÁCTER TRANSNACIONAL DEL COMPLEJO.

Factores de transnacionalizacion de la economía militar.

Existe un conjunto de factores que alimentan  actualmente el carácter transnacional del Complejo Militar Industrial.Entre ellos los más  importantes son:

1-      El amplio espectro de intereses económicos y político-militares  de las potencias  imperialistas en el mundo, particularmente los de Estados Unidos, que ha reforzado su hegemonismo militar  al finalizar el siglo  veinte.

2-      La existencia de una amplia red de bases militares fuera del territorio norteamericano. 

3-      La existencia de una amplia red de alianzas y pactos militares. Ahora reforzados  por la ampliación de la OTAN, con la entrada de exmiembros del desmembrado  Pacto de Varsovia.[22]

4-      El abrupto e  inédito  crecimiento del presupuesto militar norteamericano, alimentado por la llamada estrategia de “ lucha contra el terrorismo”.

5-      La  desmesurada ampliación del poderío destructivo,  militar convencional de Estados Unidos,  lo que  en particular,  tiende a cambiar  las reglas de la guerra, de modo que para defenderse, solo es posible hacerlo   recurriendo a las nefastas tácticas del terrorismo o al arma nuclear.[23]

6-      La tendencia a desarrollar un poderío nuclear- táctico,  dirigido a “disuadir” la capacidad contestataria de los países del tercer mundo, en la lucha contra el imperialismo.

7-      Estados Unidos ha inaugurado el siglo veintiuno con una política exterior de corte  extremo agresivo, que no respeta reglas ni institucionalidad internacional  alguna. Apoyándose en una visión del mundo  que ha sido extraída   de los sectores más reaccionarios de la política y la  intelectualidad  norteamericana. [24]

Como ya expresamos, la economía  militar  no se encuentra delimitada del resto de la economía por líneas divisorias absolutas, valiéndose   de los mismos mecanismos e instrumentos  que caracterizan hoy el sistema de relaciones económicas capitalistas a nivel  mundial, y constituyendo de hecho un subconjunto de tal  sistema. Son estas:

1-      El comercio mundial de mercancías, en este caso de armamentos y componentes.

2-      La formación y desarrollo de una capacidad industrial y tecnológica para la producción de armamentos, principalmente en Europa y Asia, dirigida a disminuir la dependencia de la industria militar norteamericana.

3-      Junto al comercio de armamentos, la comercialización de  licencias y patentes para la producción de los mismos en otros países capitalistas, con las lógicas limitaciones impuestas por la competencia en el plano militar.

4-      La exportación de capitales, bajo la forma de prestamos bancarios y ayuda para la compra de armamentos y materiales de guerra en general.

5-      La formación de una amplia red de vínculos técnico-económicos entre las potencias capitalistas desarrolladas,  para la producción conjunta de armamentos.

6-      Intercambio de asesoria militar  entre los países miembros   de las diferentes alianzas, en particular entre los miembros de la OTAN.

7-      La exportación de tecnología militar convencional,  de menor rango, hacia los países subdesarrollados, para el fomento de cierto subtipo de industria militar, mas bien dirigida  al apoyo de las oligarquías subalternas  existentes en estos países.

8-      La exportación de asesoria técnico-militar  para la creación de escuelas de entrenamiento militares, desarrollo de  los cuerpos represivos  y formación de cuadros en general.

9-      La tendencia a desplegar una política  selectiva de no-proliferación nuclear. Estados unidos ataca en este campo a Corea del Norte  e Iran, mientras son permisivos  en los casos  de Pakistán e Israel.

Se trata de una transnacionalizacion, liderada por Estados Unidos, dirigida a incrementar  su capacidad militar nuclear y convencional;  fortalecer su papel en el comercio mundial de armas y de la tecnología  para  su producción;   fortalecer la capacidad disuasiva  y de agresión de  estados, que como Israel, desempeñan un importante papel  en su  estrategia dentro de una región de  su especial interés;  así como también,  incrementar su capacidad  para movilizarse militarmente por el mundo, sin depender de alianzas. 

LA INDUSTRIA MILITAR Y LA GLOBALIZACIÓN ECONOMICA.

Como en cualquier otro sector de la economía, la toma de decisiones en la industria militar esta fuertemente influida por la obtención de la máxima ganancia. Tales cálculos, son determinantes  en como se concibe el desarrollo y fabricación de cualquier sistema de armamento.

La producción militar, al mismo tiempo, no puede ser  vista al margen  de sus extraordinarios vínculos con los asuntos políticos- estratégicos.

Es que la producción militar sirve de soporte material a la construcción de estrategias militares y  los que pudiéramos llamar escenarios de seguridad. Creándose así, de manera indisoluble,  opciones de defensa y potenciales amenazas.

A todo lo cual se agrega  que la seguridad de que se habla y las estrategias político-militares, están íntimamente ligadas  a la realidad de que vivimos dentro de un mundo desigual y hegemonizado, por un conjunto de potencias imperialistas,  que utilizan a la fuerza militar como instrumento de su hegemonía.

De modo tal, que los cambios que se han operado en la producción militar, desde el llamado final dela guerra fría,  son el reflejo de los cambios que se han producido en el escenario estratégico y el sistema económico internacional, así como también en las tecnologías. De aquí que podamos decir, que  en los años finales del siglo XX y principios del siglo XXI,  se ha estado generando un cambio radical dentro de la industria militar.

Tales cambios se observan  en los procesos de innovación tecnológica que tienen lugar, pues la revolución técnica da impulso a una mejora continua del equipamiento  militar, en términos de capacidad de detección, alcance, precisión y capacidad de destrucción. Ello se hace particularmente visible en los grandes sistemas,  pero también en equipos más simples (  Ver:  Revista Española de Defensa- 2000, p.9.)

Las rápidas mejoras han restado valor estratégico  a las versiones menos avanzadas de los sistemas, en la medida en que su rendimiento era inferior. Como consecuencia,  los  ejércitos han mantenido una presión constante sobre la industria para obtener equipos modernos competitivos. De tal modo que las empresas se han visto obligadas a mantener un gran esfuerzo de investigación y desarrollo permanente. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p.9)

Todo ello ha traído como consecuencia,  que la correlación entre tecnología civil y militar  se ha hecho cada vez mas compleja y  estrecha. De modo que, muchos de los avances que han surgido en la microelectrónica o telecomunicaciones en el sector comercial, se han pasado a aplicar  luego en la industria militar, aunque no de manera directa ni sencilla.

Europa y Estados Unidos han mantenido niveles científicos similares, aunque Washington ha logrado, en general, una aplicación tecnológica militar más eficiente. (Ver: Revista Española de Defensa, p. 9).

Lo anterior, es representativo de la realidad,  de que existe una  estrecha y creciente relación entre la tecnología militar y la civil. Por lo que la industria de defensa, a pesar de sus  ventajas, ya antes apuntadas, no puede ser vista al margen  de la industria civil y mucho menos del entorno económico creado  por el desarrollo tecnológico de la industria en general, dentro de los países capitalistas desarrollados. Razones entre otras, por las que la producción militar no puede ser aislada de la producción industrial en general. Y el ciclo de la industria militar, no se encuentra sino  dentro del ciclo industrial en general. Entrelazándose, tanto  en términos material,  tecnológico y de objetivos de racionalidad capitalista ( de obtención de máxima ganancia) de tal modo, que ya el uno no puede existir sin el otro.

“La tasa de inversión productiva puede variar con los cambios que tienen lugar en el peso del sector civil y el sector militar. Sobre todo,  si estos cambios van dirigidos fundamentalmente a la elevación de la producción industrial militar a partir del presupuesto”[25]

Este solapamiento entre tecnología militar y civil  profundiza  extremadamente  el impacto  del Complejo Militar Industrial dentro de la economía, dado que aparecen con mucha fuerza los multipropósitos de la producción industrial, llegando incluso desdibujarse, en algunos casos,  los objetivos finales de determinadas producciones.

Por ejemplo, es difícil distinguir entre la Investigación-desarrollo  de vectores espaciales para uso comercial y científico y el de mísiles balísticos; algo parecido sucede con los satélites de comunicaciones o reconocimiento.  Si se desciende al ámbito de los componentes básico, como nuevos materiales o circuitos  microelectronicos, la discriminación es todavía más compleja. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p.9)

Tal situación antes apuntada, encierra grandes peligros, por cuanto se hace muy difícil controlar la proliferación de determinados tipos de armas, por cuanto se va haciendo cada vez más fácil  adquirir en el mercado civil equipamientos  de posible utilización militar.

Ello hace más viable  el comercio clandestino de armamentos, el contrabando de  componentes para la producción nuclear  y la adquisición  de armas para la actividad terrorista.

Entonces, este continuo quiebre de las fronteras  entre tecnología militar y tecnología civil, limita  evitar la proliferación. Pero también ello ha tenido su impacto sobre el mercado. Produciendo una creciente difuminacion de las barreras entre compradores y vendedores en el mercado mundial de armamentos.

Los gobiernos receptores de sistemas de armamentos   tratan de potenciar  la industria de defensa propia y facilitar el mantenimiento y la reparación  de los equipos.  Al mismo tiempo, la producción local potencia la economía nacional, convirtiendo el  gasto de defensa  en una inversión industrial. ( Ver: Revista Española de Defensa- 2,000, p.13.)

Dentro de tal dinámica tecnológica  y las intenciones de los gobiernos por potenciar su industria militar, la carrera de los armamentos, no solo no desaparece, sino que se hace más compleja,  en caso de que  existiese la voluntad política  por  detenerla. Por cuanto el gasto militar se hace cada vez mas una parte  indivisible  del gasto gubernamental y del desarrollo de las industrias nacionales. Lo que antes podía ser considerado como un gasto inútil, desde el ángulo de la satisfacción de las necesidades del  ser humano,  ha comenzado a ser visto como algo consustancial  al proceso inversionista  para el desarrollo industrial.

Otro factor determinante en la evolución del sector de defensa  ha sido la globalización económica. La necesidad de los gobiernos de mantener  los  equilibrios macroeconómicos,    para resultar un destino atractivo a la inversión extranjera,  ha funcionado como un estrecho corsé sobre el volumen del gasto publico en general, y el de defensa en particular. Ello se combina  con el incremento de los costos de los sistemas de armamentos,  en la medida en que estos últimos se hicieron mas sofisticados, repercutiendo en la necesidad  de mas inversiones. ( ver: Revista Española  de Defensa -2000)

Al mismo tiempo, hacia principios del 2000, ello se vinculaba   particularmente en Europa Occidental  y la antigua URSS, con reducciones significativas de las Fuerzas Armadas y la consiguiente disminución de las necesidades de armamento. Trayendo como resultado una contracción sustancial de la cantidad y variedad de la demanda a la industria militar.[26]

La Guerra de Kosovo, posteriormente Afganistán  y  poco más tarde la invasión de Estados Unidos a Irak, vino en auxilio de las industrias militares de los que quedaron enrolados dentro de estas contiendas bélicas,  sobre todo  los que han colaborado con Estados Unidos, integrando la coalición que se formo contra Irak.

Estos conflictos mencionados  no hacen  sino confirmar lo dicho por muchos analistas  políticos, cuando al caracterizar a la Guerra del Golfo ( 1991),  dijeron que allí se desplegaba el modelo  de guerra contra los  países del tercer mundo. Efectivamente, no fue Afganistán lo que inauguró esta nueva etapa, sino la operación “Tormenta del Desierto”. Desarrollada por Estados Unidos contra Irak,  cuando este ultimo le proporciono oportunamente mostrar el poderío militar que estaba preparado para intervenir en cualquier país del tercer mundo.[27]

Es que hace mucho tiempo se viene produciendo una transformación sustancial  en el patrón de conflicto bélico. Lo que ha determinado  nuevos tipos de misiones militares y al mismo tiempo, nuevos requerimientos de tipos de armamentos. Así emerge con fuerza el dotar de un mayor poder destructivo y de una mayor eficacia a las armas convencionales. Pero mas que ello, van  desapareciendo paulatinamente las fronteras que permiten   diferenciar a las armas convencionales, de las no convencionales o nucleares. Dotando a las primeras de un poder destructivo, sofisticación, movilidad y efectividad, que terminan  por convertir a la llamada guerra convencional,  en algo muy alejado de sus parámetros  durante   los años de la segunda  postguerra.

Durante los últimos años,  han proliferado los enfrentamientos civiles, los conflictos localizados en pequeños espacios, los ataques quirúrgicos y las invasiones” humanitarias”  en nombre de la democracia y de los derechos humanos, o  supuestamente contra el terrorismo.

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Estos enfrentamiento demandan equipo ligero, de media y baja tecnología, como los que fueron utilizados en Yugoslavia. Habiéndose satisfecho estas demandas  a partir de ciertas reservas, que no siempre  habían   sido modernizadas.

En medio de la actual situación internacional, caracterizada, en primer lugar, por la política extremo  agresiva de Estados Unidos, con posterioridad  a los ataques terroristas del 11 de septiembre, se ha producido un incremento de la demanda de armamentos, proveniente del interés de algunos  Estados  que han querido dotarse de medios militares modernos para ganar status internacional, asegurar su influencia regional, protegerse  de vecinos que lo amenazan, o simplemente, para dar respuesta  a los llamados de Estados Unidos, en  la formación de coaliciones bélicas, que den respuesta a los conflictos  que la propia política norteamericana ha creado o contribuido a crear.

Tales situaciones han producido una importante reanimación en las adquisiciones de tecnologías  media-alta y altas en el Oeste Asiático, Oriente medio y ciertas zonas de Africa y América Latina.

Además,  la situación actual, ha provocado que tanto Estados Unidos como la Unión Europea, junto a otras potencias occidentales, enfrenten la necesidad de contar con una creciente capacidad de intervención de los conflictos que han creado fuera de sus fronteras, para proteger sus intereses externos y promover los valores que sustentan sus sociedades.

En medio de tales situaciones, la producción militar en todo el mundo, ha tomado formas muy distintas,  según las condiciones regionales y los objetivos con que los gobiernos la fomentan.

La proliferación de la producción de armamentos ha avanzado,  por medio de la extensión de licencias de fabricación de material bélico ligero, impulsando la aparición de microproductores. Estados tan variados como Argelia, Colombia o Birmania, disponen de instalaciones propias para la producción de armamentos ligeros, reparación y modificación de vehículos blindados. Se trata de una industria nacida para garantizar cierta autonomía en las necesidades  más inmediatas, mantenidas políticamente sin aspirar a una cierta rentabilidad financiera. La importancia estratégica de estos pequeños productores no es despreciable, al hacer difícil el control internacional de la circulación de armas. ( Ver. Revista Española de Defensa-2000, p.17.)

Otro grupo de industria, llamadas Autóctonas, lo forman un buen  numero de países muy diferentes, que con mayor o menor éxito, están desarrollando sectores nacionales de defensa diversificados. Entre ello se encuentran aquellos que han optado por tener industria autóctona, básicamente destinadas a sus propias necesidades   pero poco presentes en el mercado de exportación. Estos  Estados han invertido enormes recursos  públicos para dotarse de capacidad productiva en una amplia gama de equipos de cierta entidad, en un esfuerzo que responde a condicionantes estratégicos muy diversos: respaldar una política de gran potencia (La India); ser  inmunes a un embargo internacional ( Irán); disponer de capacidad de defensa frente a un vecino poderoso ( Pakistán) o apuntalar un régimen de autarquía política ( Corea del Norte). ( Ver: Revista Española de Defensa- 2000, p. 17.)

Ante tal proliferación de los armamentos, los Estados Unidos,  adoptan una actitud, que no tiene nada que ver con la ética de la no-proliferación, sino con la de la conveniencia  a su política estratégica de fuerza. Ejemplos claros de ello lo son la actitud que asumen ante Pakistán, que incluso ha llegado a tener armas nucleares, pero es su aliado  en el Conflicto  Afgano; y la actitud que asumen  ante Corea del Norte,  a la que continuamente amenazan por haber adquirido capacidad nuclear. Ocurriendo algo similar con los casos  de Colombia y Venezuela. Pero, sin embargo, permitiéndole a Israel disponer de armas nucleares, por ser su aliado principal en un área de conflicto que es de su  completo  interés.

Otro grupo de países con industria de defensa relevantes son los antiguos exportadores emergentes en los  años ochenta:  Brasil, Sudáfrica, Israel y a cierta distancia, Argentina y Chile. ( Ver: Revista  Española de Defensa- 2000, p.20.)

Un tercer grupo esta constituido por países del Este y varias exrepublicas de la URSS. A excepción de la Federación Rusa;  en el resto de los casos  sus industrias han seguido una trayectoria similar.

Tradicionalmente, las industrias militares situadas en Bielorrusia, Ucrania, Eslovaquia o Rumania, se orientaban a satisfacer necesidades propias. Disfrutando de una preeminencia en la estructura económica y en el esfuerzo de investigación desarrollo nacional. Pero  con el hundimiento del sistema soviético,  estas ventajas han desaparecido, a la par que el calamitoso estado de las finanzas y la reducción de los aparatos militares,  han  provocado una drástica reducción de la demanda interna.

Un cuarto grupo significativo  esta compuesto por una serie de productores emergentes que han creado sectores autóctonos de armamento, en paralelo a un rápido desarrollo tecnológico civil. Los casos  más significativos se han dado en Asia, donde esta tendencia ha estado animada por fuertes amenazas exteriores, pero sobre todo, por el liderazgo en tecnologías claves fácilmente militarizables. ( Ver: Revista Española de Defensa-2000, pp.21- 30.)

Sin embargo, muy  por encima de todos los grupos  industriales militares mencionados, con industrias  autóctonas notables, se encuentra el grupo de los grandes productores-exportadores: la Federación Rusa, China, Estados Unidos y la Unión Europea.

Particularmente,  Estados Unidos   y Rusia  lideran los suministros de armas a nivel mundial. Aunque el primero,  ha podido incrementar su posición dominante en el mercado mundial de armamentos, hasta una cuota entre el 40  y el 50 porciento del total. La que mantiene y tiende a aumentar, sobre todo a partir de los mas recientes acontecimientos bélicos en el mundo.

Veamos como se comporta este comercio.

LA INDUSTRIA  MILITAR Y EL TRANSITO AL NUEVO PARADIGMA TECNOLÓGICO.

La industria militar siempre ha estado  muy vinculada al surgimiento y desarrollo de los adelantos científico-técnicos.

Mas que vinculada, durante todo el periodo  de la Segunda Guerra Mundial , así como los 30 años de la posguerra , hasta la crisis económica de 1974-1975, la industria militar fue el origen de la casi totalidad de los adelantos científico-técnicos, que después , exponencialmente,  pasaron  a la industria y el comercio civil.

Este fenómeno del avance científico-técnico,  dentro de la industria militar, ha estado impulsado por dos factores fundamentales: la competencia  en el plano militar y el disponer de un fuerte financiamiento para la investigación, proveniente de las asignaciones realizadas a cuenta del presupuesto estatal de que esta industria disfruta. Ello le ha permitido, realizar investigaciones sin grandes preocupaciones por los costos. Muchos de estos resultados, pasan a la economía civil, como resultado de que muchos de estos productores monopolistas, también están vinculados a la economía y el comercio civil.

Es decir, el presupuesto militar, ha  devenido crecientemente  en un factor impulsor  de los adelantos científico-técnicos con fines militares, pero que a la larga, la mayoría de ellos, pasan a la economía civil.

Con el decursar de este proceso descrito,  la industria civil, también termina generando componentes y producciones que pasan a la economía militar. Por lo que, como ya hemos expresado,  se verifica , que aunque la economía militar constituye una subregion de la economía global, estas tienden a vincularse de manera estrecha y creciente.

A diferencia del periodo de posguerra, en que lo dominante fue  el complejo Automovilístico-Metalmecanico-petroquímico, que constituyo la base material del ciclo Fordista- Keynesiano, en la actualidad la industria Electrónica –Informática, ha devenido en la nueva base tecnológica de la economía y de la sociedad.

El Complejo Electrónico-Informatico ha emergido como el núcleo integrador y dinamizador de la producción social  y la acumulación del capital. Lo que ha producido un nuevo dinamismo y un nuevo ciclo industrial.

Tal situación se pone de manifiesto  en la participación creciente de la industria electrónica e informática,  la cual supera a la industria automovilística, la metalmecánica y  la petroquímica, observándose el predominio creciente de la industria electrónica- informática dentro del comercio a nivel  internacional .En particular, dentro de la economía norteamericana,  es posible observar el peso determinante que esta ultima industria mencionada tiene en los gastos de consumo.

Todo ello trae como resultado un cambio importante en las características  y el comportamiento del ciclo económico.

Estos c cambios ha tenido  un impacto importante sobre la industria militar, lo cual se expresa, entre otros, del modo siguiente:

a- La industria militar, logra establecer estándares tecnológicos,  lo cual se suma a las ventajas que ya esta tiene al producir a cuenta del presupuesto militar . Lo que, entre otras cosas, le  facilita  disponer de mejores insumos, la fuerza de trabajo mas calificada, limitadas preocupaciones respecto a los costos de la producción y  fondos para investigación .Todo lo cual le  permite  disfrutar de un monopolio “Natural “,   que la convierte en receptora permanente de altas ganancias.

b- Le permite establecer  una relación con las restantes actividades productivas, que al hacerse  por la vía del sistema de los subcontratos,  es mucho mas directa e integrada.

c- La integración se produce hacia delante , al estimular la demanda, por medio de una oferta , que es estimulada por el presupuesto militar creciente y la política armamentista. Por lo cual, no esta obligada, como el resto de la industria, a generar una oferta a precios decrecientes.

Esta industria militar, aprovecha las ventajas del nuevo paradigma tecnológico, al mismo tiempo, que en los países capitalista desarrollados, principalmente, recibe  el estimulo  de una política económica que privilegia la existencia de un  presupuesto militar creciente.

Esta dinámica entre   industria militar y presupuesto militar creciente, dentro del contexto del nuevo paradigma tecnológico, generado por el predominio del complejo electrónico- informatico,  ha realizado una contribución  importante  a los cambios en el desenvolvimiento del ciclo económico.

Tales cambios, tienden a manifestarse del modo siguiente:

a-      La fase expansiva del ciclo se hace mas prolongada y el crecimiento  así como la productividad se hacen mayores, debido al papel dinámico de la oferta a precios decrecientes.

b-      L a fase de contracción  del ciclo resulta menos duradera y recesiva. Puesto que para la industria militar  el coeficiente de inventario es menor respecto a los pedidos y las ventas, dado que estas ultimas están aseguradas por los contratos estatales.

Tal situación se pone claramente de manifiesto en Estados Unidos, la economía mas altamente militarizada y el principal suministrador de armas del mundo. En términos comerciales, pero sobre todo, en inversiones conjuntas para la producción de armamentos, en todas las regiones del mundo, principalmente con los países desarrollados.

De modo que la mas reciente fase expansiva de la economía norteamericana se prolongo por diez años., del segundo trimestre de 1991 al primero del 2001.

En el periodo 1995-2000 la economía norteamericana  tuvo una tasa promedio de crecimiento del 4,1%, contra una del 4,2% entre 1959-1973.La productividad creció el 3,2% en el periodo 1995-2000, contra el 2,9% durante el periodo 1959-1973.

Es decir, este crecimiento tuvo lugar dentro de un periodo de altos gastos militares, lo que no impidieron el equilibrio presupuestario e incluso, el superávit .

Es la administración de George Bush ( hijo )  quien  consume  este superávit. Además,  eleva el presupuesto militar, produciendo un déficit creciente que ya amenaza  seriamente la salud de la economía norteamericana.

Es decir, a pesar de sus efectos sociales nocivos, en términos de la competencia del gasto militar contra los gastos sociales; el desvió de recursos humanos y materiales de la producción civil y el clima de tensión interna e internacional que provoca, al garantizar la mas alta ganancia, la industria militar, entra en la racionalidad del capitalismo como sistema. No es posible prescindir del gasto militar,  por cuanto  ninguno  garantiza  como este el principio racional que guía a la producción capitalista.

COMERCIO MUNDIAL DE ARMAS  LLAMADAS  CONVENCIONALES.

En las tablas No. 4 y 5 anexas, podemos observar muy claramente el comercio  de armas convencionales del periodo 2000-2004, para los 10 mayores suministradores y los 38 mayores recipientes.

Como se ve, Rusia y Estados Unidos, son los principales suministradores, mientras que Asia, Europa y Medio Oriente son los principales receptores de este comercio.

Salta a la vista, que siendo Africa el continente mas pobre,  compro  5130,0 millones de dólares en armamentos, solo entre los años del 2000 al 2004. Luego, cuando se piensa en el posible traslado, de aunque sea una pequeña parte de los gastos en armamentos para trasladarlos al desarrollo, no tiene nada de extraño, que se tenga que pensar en la propia Africa.

Para todas las regiones,  el  comercio  en armamentos  fue de 84,491 millones de dólares, de lo cual Rusia  y Estados Unidos suministraron de conjunto  52,855 millones de dólares, 26,925 millones Rusia, el mayor suministrador  y  25,930 Estados Unidos. Para un 62,26 % de todo el comercio mundial de armamentos.

Tales  ventas  por parte de Rusia y Estados Unidos, sobrepasan en mucho a las del  resto de los  ocho  suministradores restantes, que solo distribuyen el 37,74 %, para un promedio del 4,19 % para cada suministrador.

En la tabla No. 5 anexa, en particular,  es posible observar, como  para los periodos 2000-2004,  Rusia y Estados Unidos se repartieron alternativamente el  liderazgo del comercio  de armamentos  en el  mundo. Además de estos lideres mencionados, se han mantenido entre los primeros suministradores de armamentos, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Ucrania, Canadá, China, Suiza, Israel , Italia, Holanda, Bielorrusia, Uzbekistán y España;  para un rango de ventas  de armamentos por parte de  todos los   países  mencionados,  que oscila entre los 26,925 y 25,930  para Rusia y Estados Unidos respectivamente y entre  6,358 millones y 479  millones , esta ultima cifra  para el caso de España,  que aparece como el menor suministrador.

Es evidente, que Rusia y Estados Unidos son los principales responsables de  las ventas  de armamentos a nivel mundial, durante los primeros años del siglo  que transcurre.

A pesar de presentar cantidades similares, para una diferencia entre ambos de solo 995 millones a favor de Rusia, no obstante, se observa que las ventas de Estados Unidos  están mas concentradas en Asia ,  Europa y Medio Oriente; mientras que los suministros de Rusia están mas dispersos por el mundo. Lo cual  pone de manifiesto

La encarnizada competencia existente entre ambos.

No es difícil percatarnos, de  por que los llamados “Siete Grandes”, le han reservado a Rusia un rincón No. 8, entre ellos. Rusia  fue y continua siendo una potencia militar y un gran exportador de armamentos,  lo cual es sumamente importante  en la estrategia de fuerza, que particularmente Estados Unidos lleva adelante , con su llamada Guerra Contra el Terrorismo.

LA TRANSNACIONALIZACION DE LA ECONOMIA MILITARISTA HACIA LOS PAISES SUBDESARROLLADOS.

Las Corporaciones Transnacionales, es uno de los indicadores imprescindibles de las dimensiones económicas del imperialismo norteamericano.

La mayoría de los economistas  coincidimos en que estas corporaciones, constituyen el centro de los flujos internacionales  de inversiones, transacciones financieras y comercio mundial.

Según la UNTACD, en el 2003, existían unas 65,000 corporaciones con un estimado de 860,000 filiales.

De las 500 más importantes del mundo, el 48% son norteamericanas; le sigue Europa con el 28%, Japón 9%, y el resto del mundo 4%.

Pero la concentración  del poder de Estados Unidos se evidencia aun más, cuando sabemos, que de las 50 más grandes corporaciones  transnacionales, el 60% son norteamericanas y que de las 20 aun más grandes, el 70%, son también norteamericanas.

En las tablas Nos. 6, 7, 8 y 9, se pone de manifiesto  claramente el poderío de las transnacionales de armamentos, en particular las norteamericanas.

En que medida los países subdesarrollados  son clientes de esa economía militar transnacional,  ha quedado evidenciado con claridad al analizar el comercio de armamentos convencionales, según las tablas anexas No. 4 y 5.

Pero otros datos que evidencian también  el poderío de que disfruta Estados Unidos  en el mundo. Son los siguientes:

-Estados Unidos tiene bases militares en 120 países.

– No existe una secuencia precisa entre expansión económica y expansión o acción militar,  aunque sí una vasta red de vínculos.

-Unas veces son los intereses económicos los que imponen la existencia de las bases  militares; otras son los propios intereses militares.

 – No existe una simetría perfecta entre los gastos imitares,  la participación  militar imperial y la construcción  económica del imperio.

 -Estados Unidos cuenta con Estados Clientes  que asumen tareas militares por él.

La política agresiva del imperialismo, cuyo principal instrumento es el  Complejo Militar Industrial, necesita que los gastos militares de los países subdesarrollados  se incrementen continuamente, para dar respuesta a la estrategia de militarización de la economía  y a la política imperialista a nivel mundial, que persigue, en esencia, los objetivos siguientes:

1-      Sostener y desarrollar  el sistema transnacional de  obtención de altas ganancias por parte de las corporaciones armamentistas.

2-      Apoyar  el acceso a las  fuentes de recursos energéticos y de materias primas donde quiera que estos se encuentren.

3-      Aprovechar las fuentes de  mano de obra barata calificada, especialmente en los países subdesarrollados clientes del comercio de armamentos.

4-      Fortalecer la capacidad ofensiva de una red de  estados  que respaldan la política imperialista. Dotándolos  de todas las posibilidades para reprimir cualquier movimiento contestatario o de resistencia a la explotación capitalista.

5-      Sostener la posición interna de las oligarquías, llamadas nativas, o subalternas, que facilitan o dan cobertura a la política de control y  saqueo de los recursos.

6-      Ampliar el espacio dentro de la competencia interimperialista  en el lucrativo negocio de la comercialización de armamentos.

La estrategia imperialista de militarización transnacionalizada  hacia  los países subdesarrollados  tiene su expresión en fenómenos como los siguientes:

1-      El auge de la venta de armamentos a los países subdesarrollados.

2-      La creación y desarrollo de la industria bélica en  diferentes regiones subdesarrolladas, con el objetivo de elevar  la capacidad logística de las fuerzas armadas  de las principales potencias imperialistas.

3-      La creación y desarrollo de subgendarmes  regionales, lo  cual se concreta  en un grupo de Estados subdesarrollados que aumentan continuamente su capacidad militar.

4-      La inducción al incremento de los gastos militares por parte de un grupo de países subdesarrollados progresistas, que al estar  amenazados por  conflictos regionales,  se ven forzados   a desviar importantes recursos con fines de defensa.

5-      La generación de  tensiones regionales  relativas a  problemas  como el narcotráfico, la emigración,  disputas territoriales, el medio ambiente etc.

Los fenómenos antes señalados, son expresión de en que medida los países subdesarrollados  se ven  empujados a participar en el armamentismo, a pesar de las ingentes y continuamente agravadas dificultades que estos confrontan en el orden económico y social.

El  neocolonialismo, desarrollado por las potencias imperialistas, con particular fuerza después de la  Segunda Guerra Mundial, trajo consigo nuevos fenómenos y mecanismo de dominación en el plano militar.

Se acelero el proceso de transnacionalizacion de la economía militarista,  impulsada por el Complejo Militar Industrial  y en su apoyo surgieron mecanismos tales como los siguientes:

–          Programas de Ayuda Militar abierta e incubierta.

–          Sistema de Escuelas Militares y de entrenamiento con vistas a la preparación de cuadros para apoyar a las oligarquías dominantes en los países subdesarrollados.

–          Comercio cautivo de armas.

–          Bases Militares .

–          Sistema de Intercambio con miembros de la OTAN.

Los mecanismos neocoloniales-militares, instrumentos del Complejo Militar Industrial en los países subdesarrollados, tienen un apoyo fundamental  en los llamados Programas de Ayuda Militar, entre los que podemos mencionar los siguientes:

-Programa de Asistencia Económica para la Seguridad.

-Ley Publica 480- Alimentos para  la Paz.

-Programa de  Artículos Excedentes de la Defensa.

-Programas de la AID ( Agencia Internacional del Desarrollo).

– Programas de Entrenamiento del Sistema de Escuelas Militares.

 – Programas de Becas de las Academias Militares.

Una clara expresión de esa transnacionalizacion militarista  la encontramos hoy en América Latina  bajo el denominado “Plan Colombia “ o llamado ahora “Iniciativa Regional Andina”, elaborado en ingles bajo él titulo de “ Plan for Peace, Prosperity and  the Strenghtenin  of  the    State  “.

Corea ( 1950-1953), Indochina ( 1965-1974), la época de Reagan ( 1981-1989) y ahora Irak, son ocasiones en que la participación militar domina la agenda económica.

Asia meridional en la actualidad es una demostración del rápido crecimiento del imperio militar norteamericano y de la creación de nuevas oportunidades  para que las corporaciones transnacionales  norteamericanas expandan el imperio económico.

Luego los fenómenos que impulsan la necesidad del crecimiento industrial militar, y del complejo, como estructura dentro de la cual ese crecimiento funciona,  no provienen principalmente del funcionamiento de  la  economía para garantizar la ganancia. Ese seria un objetivo muy limitado. Provienen  del  máximo objetivo  estratégico  imperial  de mantener su poder hegemónico  a nivel mundial.

Particularmente Estados Unidos, al ser la primera potencia militar , utiliza este poder incompartido para   garantizar sus intereses , no solo políticos, sino también económicos.Lo logra, haciéndoles  pagar   a sus aliados  buena parte de la factura de la llamada defensa del  “mundo libre “.

Entonces, si  en una  aproximación final, quisiéramos definir el Complejo Militar Industrial, diríamos que se trata de  un  SUBSISTEMA DE RELACIONES ECONOMICO-POLITICO-MILITARISTAS, QUE TENIENDO SU BASE  EN LA ESTRECHA RELACION  CREADA  ENTRE LAS CORPORACIONES INDUSTRIALES MILITARES Y EL ESTADO,  ESTAS  PRODUCEN  A CUENTA DEL LLAMADO  PRESUPUESTO  DE DEFENSA, GENERANDO  LAS MÁS ALTAS GANANCIAS, SOBRE LA BASE DEL SISTEMA DE PRIVILEGIOS ESTATALES  DE QUE DISFRUTAN,  AL TRABAJAR PÁRALE L,AMADO PRESUPUESTO DE DEFENSA, BAJO LA COVERTURA  DE  LA SEGURIDAD NACIONAL.

 ESTE SUBSISTEMA    HA GENERADO ADEMÁS  SU PROPIO APARATO  IDEOLÓGICO, REPRODUCTOR DE LAS IDEAS DEL MILITARISMO.

 TENIENDO SU CENTRO HEGEMÓNICO  EN LOS ESTADOS UNIDOS, EL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL,  SE DESPLAZA POR EL MUNDO COMO  UN SUBSISTEMA TRANSNACIONAL DE COMERCIO CAUTIVO  DE ARMAS, PATENTES E  INVERSIONES, PARA LA  PRODUCCIÓN CONJUNTA DE ARMAMENTOS,  PRINCIPALMENTE CON PAISES DESARROLLADOS, APOYÁNDOSE EN LOS CONVENIOS  MILITARES Y  EL SISTEMA DE BASES, PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO Y  COLABORACIÓN MILITAR.  TOMANDO TAMBIEN  COMO HOLGURA DE SU DESARROLLO ARMAMENTISTA  A LOS PAISES SUBDESARROLLADOS;  LOS QUE SE VEN ENTONCES OBLIGADOS  AL CONTINUO INCREMENTO DE SUS GASTOS MILITARES. HACIENDOLOS   FUNCIONAR COMO OLIGARQUIAS SUBALTERNAS, QUE APOYAN  REGIONALMENTE LOS OBJETIVOS DE LA POLÍTICA IMPERIALISTA.

Este Subsistema de relaciones económico-político-militaristas, ha devenido en una necesidad del proceso de reproducción económica, política e ideológica del imperialismo  en el ámbito mundial. Viéndose reforzado, en los umbrales del siglo XXI, por la posición de hegemonía absoluta, que en el plano militar, estratégico y  regional, ha logrado Estados Unidos. Trayendo todo ello  aparejado un conjunto  peligros para la paz mundial,  que hoy  sobrepasan  a los del periodo de la llamada Guerra Fría.

 Septiembre  Del 2005.


[1] Ver: Discurso  de despedida a la Nación en: Stephen E. Ambrose. “Hacia el Poder Global “, Grupo Editor Latinoamericano, New York, USA, 1991, pp.147-148.

[2] Para ampliar ver: “El mito de la guerra buena: los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”, de Jacques R. Pauwels .Editorial Ciencias Sociales, La Habana, pp.1-43.Durante todo el periodo que duro la Guerra, con particular énfasis entre 1941 y 1945, Churchill y Roosevelt,  desplegaron una política de alianza con la URSS, que se desenvolvía en la contradicción  del “aliado enemigo”.Harry Truman, finalmente decidió por tomar a la URSS  como el “enemigo conveniente”. ( Nota del Autor ).

[3] Ver: Jacques R. Pauwels, “ El Mito de la Guerra Buena: los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”, Editorial Ciencias  Sociales, La Habana,  p. 114.

[4] Ya en el NSC ( National Security Case), No. 68, conocido como el NSC- 68,  se bogaba por una reconstrucción inmediata a gran escala de la fuerza militar norteamericana y en general de los aliados, con la intención de rectificar el equilibrio de poder y con la esperanza de que a través de otros medios no fuesen necesarios  los de la guerra total. Ver Ob. , S. Ambrose, p. 99.

[5] A este asunto nos referiremos mas adelante al tratar las peculiaridades de la llamada Economía Militar. (Nota del Autor).

[6] Mas adelante veremos que se trata de un fenómeno transnacional, que visto en el contexto de la globalización,   de la hegemonía de Estados Unidos y de la llamada lucha contra el terrorismo, ha tomado una magnitud  inusitada, que amenaza como nunca antes la paz a nivel mundial. ( Nota del Autor.

[7] Esta burocracia político-militar genera necesidades de investigación, propaganda, formación de  cuadros y de trabajo ideológico en general, que da empleo a una amplia elite intelectual  y técnica, que subsiste a cuenta   del presupuesto de defensa. ( Nota del Autor).

[8] Un sector industrial que tiene los privilegios estatales de los  que goza la industria  armamentista,  no hace sino convertir a la economía militar en una “región especial” dentro de  la economía, que termina no  rigiéndose  por las mismas reglas que operan para toda la economía nacional.  ( Nota del Autor).

[9] Esa amplia red de vínculos entre la industria militar y las  estructuras  políticas y gubernamentales, se expresa también a nivel personal .Bajo la forma de un continuo intercambio  de Puestos Directivos  entre las juntas directivas de las corporaciones industriales-militares mas importantes y el aparato de gobierno, en ambas direcciones .Ejemplo de ello, lo tenemos  en el actual  vicepresidente  Richard Cheney. (Nota del Autor).

[10] La racionalidad del proceso capitalista es tan contraria a la    satisfacción de las  necesidades humanas, que es capaz de generar mercancías que se   fabrican  para la destrucción, siendo  estas  las  que  de manera más efectiva cumplen   con el máximo objetivo de la racionalidad capitalista: obtener la máxima ganancia. Irracionalidad social que se agudiza, cuando se trata de armas de destrucción masiva o  nucleares. . (Nota del Autor).

[11] Para ampliar se puede ver la tabla N0.3 anexa.  (Nota del Autor).

[12] Ver: Presupuestos  de Defensa de Estados Unidos. Federal Butget of the U.S.Washington, fiscal years 2005-2011 DC, 2005, tablas No. 1 y 2  anexas. No todo el gasto militar aparece en el presupuesto, tal es el caso ahora de los  millones de dólares solicitados para los gastos de  la   guerra en Irak y Afganistán.  ( Nota del Autor).

[13] Los  diez mayores contratistas del Departamento de Defensa de Estados Unidos en el 2002 fueron: en miles de millones, Lookheed Martín Corporation  (17.0 ), Boeing Company,Inc ( 16.6), Northrop Grumman (8.7), Raytheon Company ( 7.0), General Dinamic ( 7.0), United Technologies ( 3.6), Science Applications (2.1), TRW Inc ( 2.0), Helath Net, Inc ( 1.7), L-3 Communications Holding (1.7).Estas compañias ocupan  continuamente   las posiciones  principales. ( Nota del Autor ).

[14] Llamamos “tecnoburocracia”, a ese sector de la burocracia estatal-gubernamental, que no cambia con cada administración, dado que ocupan posiciones que por razones técnicas no pueden ser fácilmente sustituidas .Esta burocracia, en particular,  establece vínculos de beneficio mutuo con los monopolios industriales militares e Instituciones de investigación, asesorando al gobierno en  la  realización de programas y la contratación de armamentos.( Nota del Autor ).

.[15] Aquí desempeña un papel especial el acápite de Presupuesto Federal dirigido a la  financiación de Actividad Internacional. Se trata de un fondo presupuestario que es utilizado, a discreción,  para apoyar actividades regionales de gobiernos subalternos. ( Nota del Autor).

[16] Cuando  hablamos de fusión y ensambladura, nos estamos refiriendo  a ese tejido industrial, corporativo y financiero, estrechamente vinculado con el Estado, que forman  un  mecanismo único de poder económico y político, que aun constituyendo parte integral del sistema político, tiene un espacio privilegiado dentro del mismo,  que se lo concede el  estar en el centro de los problemas de la llamada  seguridad nacional  y  de  la defensa en particular. Ese mecanismo, ha devenido, con la administración de George Bush ( hijo ) en el centro de poder hegemónico dentro de la sociedad norteamericana. ( Nota del Autor).

[17] Es posible inferir de la historia de las guerras, la importancia que  tuvieron siempre  las relaciones  entre el gobierno y los productores de armas. También, el papel del dinero del Estado en la preparación de la guerra .Pero ello no dio lugar a vínculos permanentes, que desde el principio hiciesen  surgir una estructura  de poder como el Complejo Militar Industrial. ( Nota del Autor ).

[18] Sin dudas, no se trata de  un fenómeno irreversible, pero si  en extremo  peligroso, que puede,  antes de desmoronarse, llevar al mundo  y a los propios Estados Unidos a un callejón sin salida. ( Nota del Autor ).

[19] Para ampliar,  ver: “El Comité que Dirige el Mundo”, Foreign Policy  edición española, abril-mayo del 2005, pp. 50-56.Todos recordamos el Iran –Contras .Acciones encaminadas a la realización de tareas de narcotráfico, abastecimientos de armas a la contra en Nicaragua  y otras fechorías, realizadas bajo la dirección directa del Coronel Oliver North. (Nota del Autor ).

[20] Si el Congreso no aprueba alguna designación; el presidente apela a los derechos especiales que le concede el receso del Congreso,  para designar por su cuenta y riesgo , como  fue el caso de Otto Reich y mas recientemente el de  Jhon Bolton,  como representante de Estados Unidos ante la ONU.( Nota del Autor ).

[21] Mas adelante abordaremos el carácter transnacional del CMI y su impacto en los países subdesarrollados dentro del  sistema capitalista. ( Nota del Autor).

[22] Ingresaron en  1999 Checoslovaquia, Hungría y Polonia. Ver: Congressional Digest, NATO, 50 Anniversary, Washington DC, USA,  1999, pp.97-101.

[23] Para ampliar sobre este asunto  ver: Luis M. García Cuñarro,  Revista Temas, Nos. 33-34, abril-septiembre del 2003, La Habana, pp. 64-65.

[24] El terrible 11 de septiembre  ha sido apreciado por las fuerzas de extrema derecha en los Estados Unidos, como la oportunidad tan esperada de volver a una América imperial, dispuesta a intervenir en cualquier parte y  con cualquier justificación o sin ella, como acaba de ocurrir con Irak en particular. ( Nota del Autor).Las Naciones Unidas, por su parte, esta poco menos que paralizadas   ante el  empuje de Estados Unidos.

[25] Ver : Esteban Morales. “Estados Unidos en el 2004: Economía y Elecciones Presidenciales”,  El economista, No.1del 2004, La Habana, Cuba,  p.13.

[26] La actualmente denominada Guerra contra el Terrorismo, tiende a contrarrestar ese fenómeno, al incrementar  la utilización de los armamentos. (Nota del Autor ).

[27] En realidad, Sadam Hussein no habría podido resultarle mas oportuno a Estados Unidos,  cuando le proporciono esta oportunidad precisamente en el año del derrumbe de la URSS. ( Nota del Autor ).


[i] Llamamos “ Tecnoburocracia”  a ese sector de la burocracia estatal, ligado a la actividad militar, que ocupa cargos no políticos,  sino mas bien  técnicos y que por tanto generalmente  no cambia  con cada administración. Estos   permanecen  largo tiempo en sus posiciones, controlando actividades, que por su alto nivel de especialización no pueden  ser sustituidas  con facilidad. Esta tecnoburocracia controla y asesora,  la programación y  contratación de determinados armamentos ,  estableciendo vínculos y  relaciones de beneficio mutuo  con las  corporaciones, grupos de investigación etc .Esta tecnoburocracia, podemos encontrarla dentro de cualquier actividad  gubernamental.  ( Nota del Autor).

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